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segunda-feira, 12 de agosto de 2013

El padre de un cura provida murió en una fosa séptica por rescatar a su hijo, con síndrome de Down

In RL 

Un caso reciente que ha retratado a los abortistas es el que ha permitido la salvación de un niño con síndrome de Down a quien sus padres habían decidido matar antes del nacimiento. (Como sucede en el noventa por ciento de los casos, un auténtico genocidio eugenésico a nivel mundial que en España podría cambiar si el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardon, cumple lo que anunció en el tramo inicial de la legislatura.)

Pero Thomas Vander Woude Jr., sacerdote en la parroquia de la Santísima Trinidad de Gainesville (Virginia, Estados Unidos), promovió una campaña para encontrar una pareja adoptante a ese ser humano que iba a morir. El caso había tenido trascendencia nacional porque se trataba de un embarazo de seis meses. Y había prisa, al acercarse el plazo legal que permite el aborto -en ese estadio, prácticamente un infanticidio- en esos casos.

Según relata LifeNews, el padre Vander Woude visitó a los padres y les pidió un poco de tiempo para encontrar el hogar adecuado. Y así fue. Recibió más de novecientas llamadas, inclusive de fuera de Estados Unidos, y finalmente fueron seleccionadas tres familias para el niño, que contactaron con los progenitores biológicos a través de una agencia de adopción.

Como es propio de quien milita en la "cultura de la muerte", los abortistas, en vez de celebrar el éxito de la operación, emprendieron una campaña contra el padre Vander Woude, acusándole de preocuparse más de los fetos que de los niños reales.

La historia de Thomas Vander Woude, Sr.

Pero ignoraban la historia de este sacerdote, quien había vivido en casa el respeto y el amor a quienes padecen esa u otra discapacidad. Y hasta un extremo poco común. Su padre, también llamado Thomas, de 66 años, murió en 2008 para salvar la vida de un hijo suyo, Joseph, que padece... síndrome de Down. El joven, de 20 años, es el hermano pequeño de los Vander Woude, y había caído en una fosa séptica. Thomas padre no dudó en lanzarse a ese pozo de infección y consiguió mantener a flote al chico por encima de su cabeza hasta que pudieron rescatarle. Él, sin embargo, no logró sobrevivir.

El mismo Thomas hijo celebró el funeral por su padre, quien hoy estará orgulloso de que, con esa campaña, haya logrado rescatar a otra persona cuya vida las leyes consideran de menor valor.

"Hace tres años y medio", contó en mayo de 2012 el padre Vander Woude, "me llamaron a urgencias para consolar a una familia que había perdido a su padre. También para consolar al hijo cuyo padre había muerto por salvarle. A los sacerdotes nos llaman con frecuencia a los hospitales, pero esta vez fue diferente. El padre era mi padre, y el hijo era mi hermano".

"La acción heroica de mi padre", añadía, "fue el cumplimiento de su vocación, porque todo marido y padre está llamado al sacrificio de su vida por su mujer y sus hijos. Su plenitud como hombre y la alegría de su vocación dependen de ello".

El padre Vander Woude utilizaba precisamente el ejemplo de su padre para recordar a los hombres esas obligaciones familiares: "Mucho más importante que las palabras de un padre a sus hijos es su ejemplo de entrega a su familia y a Dios. Cuando un padre habla de sacrificio por medio de sus acciones, el niño aprende la esencia de la humanidad".

Ejemplo de vida
Y fue el caso de su padre, quien, como explica, renunció a su carrera militar, por su continua movilidad, para instalarse cerca de donde hubiera buenas escuelas católicas donde formar a sus siete hijos. "Me influyó mucho en mi vocación y me enseñó a amar a Dios y al prójimo. Le vi rezar diariamente en misa y guiar el rosario familiar".

Y a la luz de la notoriedad pública que adqurió el gesto de su padre, el sacerdote concluye que, "incluso en nuestra cultura escéptica y egoísta, algo nos sacude en la historia de un padre que da la vida por su hijo: respalda que todo lo que sabemos ser cierto y es un reflejo del sacrificio de Jesucristo por nosotros".
 
 


segunda-feira, 15 de outubro de 2012

Síndrome de Down podría tratarse durante embarazo, afirma investigador pro-vida

MADRID, 15 Oct. 12 / 06:10 am (ACI/EWTN Noticias).- El Director del Instituto de Epidemiología Molecular y del Centro Medicina Embrionaria y Salud Materna en Chile, Elard Koch, presentó en España una investigación que minimizaría las manifestaciones clínicas del Síndrome Down y mejoraría su calidad de vida.

El anuncio se hizo en la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo (España). Según una nota de prensa, la investigación se lleva a cabo en dos fases. En la primera se optimiza un test de embarazo para detectar la presencia del embrión durante los primeros 10 días de gestación y, con avanzadas técnicas de biología molecular, ubicar la presencia de la anomalía genética.

“A partir de aquí y ya en la segunda fase, se ensayará una terapia embrionaria entre la segunda y octava semana de gestación -semanas más proclives a los procesos que conllevan enfermedades o malformaciones congénitas- para reducir la expresión de las principales anomalías que conlleva la presencia del cromosoma extra” y que desemboca en el Síndrome de Down.

Koch planteó “que se pueden realizar intervenciones no invasivas muy tempranas durante la gestación”. “Es un tema complejo, fascinante y esperanzador. Nuestro grupo está trabajando intensamente en una nueva formulación experimental que inhibe enzimas responsables de las alteraciones cognitivas y físicas de la trisomía del cromosoma 21”, explicó.

El experto dijo que “si todo marcha de acuerdo al plan en curso, finalizaremos los estudios preclínicos en aproximadamente dos años, lo que nos dejaría a un paso de iniciar los primeros ensayos clínicos en seres humanos”.

Elard Koch es conocido por demostrar que la mortalidad materna se reduce a través de una mejora en los sistemas de salud y una mayor educación en las mujeres; y no a través del aborto, como señalan las organizaciones feministas.

La investigación se titula "Nivel de educación de mujeres, instalaciones de salud materna, legislación sobre el aborto y mortalidad materna: un experimento natural en Chile desde 1957 hasta 2007", y fue publicada el 4 de mayo de este año en PLoS ONE, la revista científica más grande del mundo.

segunda-feira, 6 de agosto de 2012

Merecía el premio Nobel pero se lo negaron por oponerse al aborto eugenésico y defender la vida

In Religión en Libertad 

Ha pasado a la historia como el descubridor de la anomalía cromosómica Trisomia 21 que permite el diagnóstico precoz del síndrome de Down. Sin embargo, el francés Jérôme Lejeune (1926-1994) pasó del prestigio profesional y el reconocimiento de toda la comunidad científica a una encarnizada persecución mediática por su oposición frontal y declarada al aborto.

La vida de Jérôme Lejeune es una historia agridulce de repetidos éxitos y fracasos. Con sólo 33 años, en 1959, descubrió la causa del síndrome de Down, que le convirtió en uno de los padres de la genética moderna. Con esta conquista científica vinieron otros muchos logros en su carrera: en 1962, fue designado como experto en genética humana en la Organización Mundial de la Salud (OMS) y dos años después fue nombrado director del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia y ocupó la primera cátedra de Genética Fundamental en la Facultad de Medicina de la Sorbona. Tenía, por tanto, todas las papeletas para ser galardonado con el Premio Nobel. Pero ese apreciado galardón nunca llegó.

Sólo y sin Premio Nobel
En 1970, el aclamado científico mostró su oposición al proyecto de ley del aborto eugenésico de Francia. Ésta fue la piedra de toque para que el mundo de la Medicina le retirara su «favor». Se quedó solo en la defensa de la vida de los nonatos, pero esto no le impidió hablar sin tapujos incluso en la sede de las Naciones Unidas, donde se trataba de justificar la legalización del aborto para evitar todos aquellos que se realizaban clandestinamente.

«He aquí una institución para la salud que se ha transformado en una institución para la muerte», denunció Lejeune, refiriéndose a la OMS. Consciente de la repercusión que tendrían sus palabras, el científico escribió a su mujer y su hija diciendo: «Hoy me he jugado mi Premio Nobel». Y no se equivocó.

Sin financiación
A partir de entonces, dejó de ser un aclamado investigador y se convirtió en un abanderado de la causa pro vida. Defendió desde los postulados de la Medicina la existencia de la vida desde el momento de la concepción y rechazó terminos como «pre-embrión» que respaldaban entonces, y todavía hoy lo hacen, las teorías abortistas. Tanto rechazo produjo su postura que dejó de recibir financiación para sus investigaciones. Pero Lejeune no cesó en su empeño y se dedicó a dar conferencias para poder pagar sus proyectos y mantener así tanto a su mujer como a sus cinco hijos.

Han pasado los años pero la Iglesia no ha olvidado su valiente testimonio. De hecho, al morir el científico, en 1994, Juan Pablo II envió una carta al entonces arzobispo de París, el cardenal Lustinger, exaltando las virtudes de Lejeune: «Llegó a ser el más grande defensor de la vida, especialmente de la vida de los por nacer, tan amenazada en la sociedad contemporánea, de modo que se puede pensar en que es una amenaza programada.

Lejeune asumió plenamente la particular responsabilidad del científico, dispuesto a ser signo de contradicción, sin hacer caso a las presiones de la sociedad permisiva y al ostracismo del que era víctima».

El 28 de junio de 2007 se inició la causa de beatificación y canonización del profesor Lejeune. El proceso diocesano ha concluido en abril de este mismo año.

terça-feira, 31 de julho de 2012

¿Detendrá Gallardón el genocidio? - por Esteban Rodríguez

In InfoCatólica

La medida anunciada por el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón sobre la intención del Gobierno para proteger a los concebidos que deberían nacer con alguna discapacidad o dependencia supone una esperanza para todos esos seres humanos para los que un diagnóstico prenatal adverso ha sido sinónimo de pena de muerte. 

Desde el año 1985, en el que entró en vigor la ley de aborto del Gobierno de Felipe González, en España han sido eliminados antes del parto unos 45.000 niños en gestación bajo el supuesto de «riesgo fetal», que permitía el aborto hasta los cinco meses y medio. En el último año, gracias a la «ley Aido» que amplió el plazo sine die cuando se tratase de lo que el legislador llamó «enfermedades incompatibles con la vida» e «incurables en el momento del diagnóstico» fetos diagnosticados de Síndrome de Down a las 32 semanas han sido eliminados sin piedad y en total impunidad.

El grupo humano que más ha sufrido este despiadado uso del diagnóstico prenatal ha sido precisamente el de los Síndrome de Down contra el que existe un eficaz sistema de selección y detección prenatal extendido por todo el país con la complicidad de los profesionales médicos y sociedades científicas como la SEGO. 

En torno al 90 por ciento de las personas que deberían haber nacido con este síndrome han sido eliminadas antes de haber vivido entre 150 y 165 días cuando han sido delatadas por el sistema sanitario en el plazo establecido. La razón de ello ha sido la desprotección jurídica del derecho a la vida de esta categoría de seres humanos que han sido discriminados por razones de salud y de edad por las leyes abortistas que han existido en este país.

La sinrazón ha llegado al extremo de que los jueces condenasen a los médicos cuando el fallo o la ausencia de un diagnóstico prenatal «privó a los padres de la información necesaria para decidir sobre la continuidad del embarazo». Es decir, que se condena a los médicos o al sistema sanitario porque nazcan vivos niños con símdrome de Down. En este ambiente, las presiones que sufren los padres son evidentes; la sombra de la crueldad y de la inmisericordia planeará sobre aquellos que deciden amar a sus hijos discapacitados y dependientes o con corta esperanza de vida hasta su final natural y sobre aquellas madres que, en casos extremos, dan a sus hijos lo único que les pueden dar: su matriz para que vivan en ella el tiempo que su naturaleza tenga previsto.

Esperemos que Ruiz-Gallardón se sume cuanto antes a esos ginecólogos y padres con mayúsculas que decidieron proteger las vidas de los hijos más vulnerables y sea para éstos un verdadero abogado defensor cuando otros profesionales de la medicina y sus propios padres no estén decididos a defenderlos.

Esteban Rodríguez, Ginecólogos por el Derecho a Vivir y presidente de la comisión deontológica de gineólogos DAV

quarta-feira, 6 de junho de 2012

Aborto Selectivo e a Distorção das Almas - por Hadley Arkes


Foi apelidado de um “modesto primeiro passo” na legislação do aborto, um projecto que visava preservar a vida de uma criança que sobrevivesse a um aborto. Foi aprovado finalmente em 2002 sob o título Born-Alive Infant’s Protection Act.

Os defensores do “direito ao aborto” pensaram tratar-se de parte de um esquema para minar esse direito, e claro que era. Mas o desafio para os defensores do aborto era explicar com que moral é que podem justificar votar contra uma medida que visava proteger uma criança que nasceu com vida.

Os nossos opositores ficam sempre ofendidos quando nos atrevemos a levantar este tipo de questões, ou quando os enfrentamos com uma série infindável destas perguntas. Depois de anos a fugir às principais questões morais, acabariam por cair no tipo de argumentos que, como efeito, iriam desfazer o próprio acto de raciocínio moral.

Tinham razão ao pensar que estávamos a tentar dissolver o sentido de “direito” ao aborto, um passo de cada vez. Mas mesmo sendo esse o caso, com que base é que aceitam que se mate uma criança nascida viva?

É verdade que caminhamos passo a passo. A cada passo que damos, pedimos aos liberais que honrem os princípios que eles próprios tornaram lei. Se não se pode discriminar contra os deficientes, como é que se justifica que se possa matar no útero uma criança com síndrome de Down?

Com cada medida, com cada pergunta feita, os defensores do aborto respondem com uma fúria crescente: Uma vez que, pensam, o aborto é do interesse das mulheres e da sua saúde reprodutiva, cada desafio apenas confirma para eles a maldade daqueles que gostariam de encontrar formas manhosas de retirar esses direitos às mulheres.

Essa fúria voltou de novo agora que a Comissão Judiciária da Câmara dos Representantes dos Estados Unidos apresentou mais um desses passos legislativos, a proposta de banir os abortos com base no sexo. A ideia do Prenatal Nondiscrimination Act (PRENDA) existe há anos e voltou este ano principalmente devido à tenacidade de Trent Franks (R-AZ), o secretário da subcomissão para a Constituição, e o seu formidável e imbatível assessor, Jacki Pick.

Têm-se avolumado as provas, tanto nos Estados Unidos como no estrangeiro, de que com a difusão das ecografias – que nos trazem os meios para descobrir o sexo da criança intrauterina – tem havido uma tendência para preferir machos e abortar fémeas. O resultado tem sido uma deturpação dos rácios de sexo, com efeitos pressagiosos.

Nicholas Eberstadt, que dedicou toda uma carreira à demografia, notou que “o aborto selectivo assumiu uma dimensão comparável a uma guerra global contra meninas bebés”. A situação é tão grave que a Índia, o Reino Unido e até a China proíbem abortos baseados no sexo do feto. Mas essas leis são mal aplicadas e chegou-se ao ponto de muitas pessoas virem para os Estados Unidos para fazer abortos tardios deste género que até no Leste são proibidos.
 
Temos assistido a escritoras feministas como Mara Hvistendahl a referir a gravidade do problema, mostrando ter plena noção do errado que é matar crianças no útero por serem do sexo feminino. Mas em vez de apoiar a restrição do aborto, ela enfurece-se contra um obscuro professor de Amherst College, que acusa de ser o génio malévelo por detrás desta estratégia do “passo a passo” [referência ao póprio autor. Ver aqui].

Como sabemos, as feministas liberais na América não aceitam qualquer medida que proíba o aborto com base no sexo do feto. As razões são simples: Admitir que um aborto possa ser errado ou injustificado é deitar abaixo a barreira legal que protege o direito ao aborto por qualquer razão e em qualquer altura. É o princípio do fim, porque abre a arena legislativa para todos os juízos a que chegam as pessoas normais, sobre o tipo de aborto que se pode considerar injustificado e, por isso, devia ser proibido.

O PRENDA foi discutida no plenário da Câmara dos Representantes no dia 31 de Maio e mais uma vez os rituais de evasão moral entraram em acção: Este é mais um passo, ouvimos dizer, para fazer regredir o direito ao aborto. Mas como é que pode ser “no interesse das mulheres” aceitar matar mulheres em larga escala?

Mas deixemos de lado a “perda” de, por ora, milhões de mulheres no mundo, e milhares nos Estados Unidos: Porque é que não consideramos errado, por uma questão de princípio, matar bebés porque são meninas – independentemente da quantidade de pessoas que o está a fazer?

O representante Jerry Nadler e os democratas insistiram que os republicanos são hipócritas porque não votam a favor de outras medidas, com programas mais liberais que dão benefícios às mulheres – como se fosse preciso comprar o direito a banir a matança de mulheres, à custa de mais apoio e financiamento a grupos feministas.

O PRENDA recebeu os votos favoráveis de 226 republicanos e 20 democratas; 161 democratas e 7 republicanos opuseram-se. Mas por razões que terei de explicar noutra altura, a medida estava sujeita a aprovação por dois terços para poder passar. Este foi claramente um teste. Mas o que revelou, mais uma vez, foi a forma como as almas se têm distorcido ao longo dos anos, à medida que as pessoas absorveram os rituais de evasão aos argumentos morais.