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terça-feira, 31 de julho de 2012

Itália: Il Comitato Nazionale di Bioetica ribadisce che l'obiezione di coscienza è un diritto inviolabile

di Antonio Gaspari

ROMA, martedì, 31 luglio 2012 (ZENIT.org) - “L'obiezione di coscienza in bioetica è costituzionalmente fondata (con riferimento ai diritti inviolabili dell'uomo) e va esercitata in modo sostenibile”, così conclude il documento del Comitato Nazionale di Bioetica (CNB) pubblicato in rete dalla Presidenza del Consiglio dei Ministri il 30 di luglio 2012 (http://www.governo.it/bioetica/pdf/Obiezione_coscienza.pdf)

L’Obiezione di Coscienza (odc), spiega il documento della CNB “costituisce un diritto della persona e un'istituzione democratica necessaria a tenere vivo il senso della problematicità riguardo ai limiti della tutela dei diritti inviolabili”. 

Nella presentazione del Documento, il Presidente del CNB, prof. Francesco Paolo Casavola, ha scritto che “col voto favorevole di tutti e un solo astenuto (…) l’obiezione di coscienza in bioetica è un diritto costituzionalmente fondato (con riferimento ai diritti inviolabili dell’uomo), costituisce un'istituzione democratica, in quanto preserva il carattere problematico delle questioni inerenti alla tutela dei diritti fondamentali senza vincolarle in modo assoluto al potere delle maggioranze, e va esercitata in modo sostenibile”.

“Perciò – ha aggiunto il Presidente - la tutela giuridica dell’obiezione di coscienza non deve limitare né rendere più gravoso l’esercizio di diritti riconosciuti per legge né indebolire i vincoli di solidarietà derivanti dalla comune appartenenza al corpo sociale”.

“Nella tutela dell’obiezione di coscienza, che discende dal suo essere costituzionalmente fondata, - ha sottolineato il prof. Casavola - si devono prevedere misure adeguate a garantire l’erogazione dei servizi, con attenzione a non discriminare né gli obiettori né i non obiettori, e quindi un’organizzazione delle mansioni e del reclutamento che possa equilibrare, sulla base dei dati disponibili, obiettori e non”.

In allegato alle conclusioni del Documento della CNB la Prof.ssa Assuntina Morresi spiega che “i contenuti del documento hanno valenza generale e riferibile a qualsiasi caso in cui può essere invocata l’odc”.

In merito alle critiche rivolte agli obiettori di coscienza in relazione alle pratiche di interruzione volontaria di gravidanza (ivg), la Morresi ha precisato che “dall’esame dei dati disponibili, a tutt’oggi, è evidente che non esistono correlazioni fra numero di obiettori di coscienza e tempi di attesa delle donne che accedono all’ivg, ma che le modalità di accesso all’ivg dipendono dall’organizzazione delle singole regioni”.

La Morresi ha mostrato chiaramente che “sulla base dei dati disponibili si vede come in alcune regioni all’aumentare degli obiettori di coscienza diminuiscano i tempi di attesa delle donne, e, viceversa, in altre regioni al diminuire del numero di obiettori aumentino i tempi di attesa, contrariamente a quanto si potrebbe immaginare”.

“In altre parole - ha concluso - cnon è il numero di obiettori di per sé a determinare l’accesso all’ivg, ma il modo in cui le strutture sanitarie si organizzano nell’applicazione della legge 194/78”. 

E' possibile consultare il testo completo del Documento del CNB cliccando sul link:
http://www.governo.it/bioetica/pdf/Obiezione_coscienza.pdf

quinta-feira, 27 de maio de 2010

El presidente de la CEI advierte contra el “suicidio demográfico” de Italia

ROMA, miércoles 26 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- El invierno demográfico y la falta de trabajo, sobre todo de los jóvenes, son los dos problemas más graves que debe afrontar Italia en estos momentos.

Así lo afirmó el cardenal Angelo Bagnasco, arzobispo de Génova y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), durante la apertura ayer, en el Vaticano, de la Asamblea Plenaria de los obispos italianos.

El purpurado quiso alertar sobre todo del “lento suicidio demográfico al que Italia se está dirigiendo”.

Más del 50% de las familias italianas actuales no tienen hijos, y entre las que sí tienen, casi la mitad tienen solo uno, el resto dos. Sólo el 5,1 % de las familias tiene tres o más hijos.

“Por esto – subrayó ayer el arzobispo de Génova – es urgente una política que esté orientada a los hijos, que quiera desde ya mismo encargarse de un recambio generacional equilibrado”.

Para salir de la crisis, el cardenal Bagnasco señaló el “cociente familiar” como “innovación que puede liberar el futuro de nuestra sociedad”.

Según el presidente de los obispos italianos, “la familia fundada en ese bien inalterable que es el matrimonio entre un hombre y una mujer, debe ser defendido y continuamente preservado como crisol de energía moral, determinante a la hora de dar perspectivas de vida a nuestro presente”.

Por su parte, los obispos han asumido el compromiso de que “en la pastoral familiar, y en la dirigida a la preparación al matrimonio, se trabaje para arraigar aún más la conciencia de que los hijos son dones que multiplican el crédito hacia la vida y su mañana”.

Trabajo y jóvenes

El presidente de la CEI señaló que el otro punto esencial para que Italia salga de la crisis es el trabajo, que es “el recurso, es más, la cuota mínima de capital que la sociedad proporciona a cada ciudadano, en particular a los jóvenes en búsqueda del primer empleo, para que puedan insertarse y, encontrando sentido en lo que hacen, puedan sentirse útiles como actores de crecimiento y desarrollo”.

La creciente crisis ocupacional, subrayó el purpurado, es “una preocupación que angustia y por la que pedimos un esfuerzo suplementario a toda la clase dirigente del país: políticos, empresarios, banqueros y sindicalistas”.

El arzobispo de Génova invitó por tanto al Gobierno y a las fuerzas sociales a potenciar a las pequeñas y medianas industrias, ponerlas en red también en el plano decisional, cualificar al sector de la investigación y el turístico, potenciar la agricultura y el artesanado, racionalizar la distribución, facilitar el cooperativismo.

“Es necesario, por tanto, reforzar a los sujetos que mejor expresan las cualidades del territorio y más pueden absorber y volver a motivar la creación de empleo”.

Clero y abusos

Otra cuestión central en su intervención fueron los actuales escándalos por abusos sexuales cometidos por miembros del clero, animando a los fieles a “vivir cristianamente este momento de prueba” y, sobre todo, “en los términos de un examen de conciencia”.

El cardenal Bagnasco dio las gracias al Papa que, “como Pedro, se ha puesto delante de nosotros y ha cargado, él el primero, la cruz”.

Afirmó que la implicación de sacerdotes en estos escándalos provoca “amargura, cuando no rabia” en relación “con las esperanzas traicionadas”, y expresó hacia las víctimas “todo nuestro dolor, nuestro profundo remordimiento y la cercanía cordial por haber sufrido semejante pecado grave y crimen odioso”.

El cardenal Bagnasco añadió que la pedofilia es un “pecado aterrador”, y afirmó que el Papa es “intransigente con toda suciedad, propugnando decisiones de transparencia y limpieza. De él a Iglesia ha aprendido y aprende a no tener miedo de la verdad, aun cuando es dolorosa y odiosa, a no callarla o encubrirla”.

Al mismo tiempo, criticó fuertemente la hipocresía de una cierta cultura que justifica y favorece la pornografía y las perversiones, o cubre “inconfesables elecciones de ocio y de turismo”.

“¿Podemos olvidar acaso las alarmantes declaraciones de hermanos obispos del Extremo Oriente respecto al oprobio en el que también hay italianos responsables?” – inquirió –. ¿Podemos acaso no repetir la alarma lanzada por nosotros sobre las multinacionales de la pornografía que están al acecho detrás de la adopción, en sí misma positiva para la televisión, en la TDT?”.

El purpurado añadió que “sin evocar aquí las posturas extremas de quienes en Occidente quisieran incluso dar dignidad política a la práctica pedófila, hay que decir que nos movemos en una contradicción cultural y ética” en esta cuestión.

“Hoy existe una indudable exasperación de la dimensión de la sexualidad, que se distingue por ser machaconamente obsesiva, y que no puede, a la larga, dejar de producir efectos indeseados en las actitudes de las personas, en particular de las psicológicamente más frágiles y expuestas”.

[Por Antonio Gaspari, traducción del italiano por Inma Álvarez]