sexta-feira, 30 de dezembro de 2011

«La izquierda es anticlerical porque ve en la Iglesia la resistencia a su revolución cultural»

In Religión en Libertad

Es un libro de lectura obligada. Francisco José Contreras y Diego Poole explican en "Nueva izquierda y cristianismo" (Ed. Encuentro), con prólogo de Jaime Mayor Oreja, como la izquierda abandona el socialismo y su lucha por reformar el capitalismo para intentar transformar la sociedad a través de los iconos de la revolución del 68: ingeniería social, feminismo, homosexualismo, aborto...

- ¿Cómo surgió la idea del libro?
- El libro es un intento de contextualizar histórica y filosóficamente la política de “ingeniería social” desplegada por el gobierno de Zapatero a partir de 2004: matrimonio gay, ampliación del aborto, Educación para la Ciudadanía, etc. Frente a la interpretación habitual en el PP (según la cual todas esas medidas no eran más que “cortinas de humo para distraer la atención de la situación económica”), nosotros pensábamos que, por el contrario, la esencia de la “nueva izquierda” radica precisamente en este tipo de políticas.

- ¿En qué sentido era “nueva” la izquierda representada por Zapatero?
- Lo que había definido tradicionalmente a la izquierda era la pretensión de sustituir el capitalismo por el socialismo. A partir de mediados del siglo XX, los partidos social-demócratas renunciaron de hecho a destruir el capitalismo, pero sí aspiraban a reformarlo profundamente a través de una fuerte intervención redistributiva del Estado (“socialismo a la sueca”).

Ahora bien, tanto el socialismo maximalista a la soviética como el moderado a la escandinava han fracasado (Suecia, la gran referencia, tras rozar la bancarrota en 1993, tuvo que emprender reformas liberales … ¡y ahora está implantando el cheque escolar!). La izquierda ha perdido la batalla de los modelos económicos … pero no por eso se ha rendido, sino que ha transferido su proyecto revolucionario al espacio privado, al terreno de las costumbres. Ya no aspira a subvertir las relaciones de producción, sino la bioética, la educación y el modelo de familia.

- ¿La izquierda ya no es socialista, entonces?
- No, es evidente que la izquierda ya no es socialista. En el libro, hablamos de “izquierda postsocialista” o “izquierda sesentayochista”. Porque las nuevas señas de identidad de la izquierda están relacionadas con ideas del 68: revolución sexual, (ultra)feminismo, ecologismo, pacifismo, abortismo, relativismo cultural …

- ¿Ha entendido la derecha esta mutación?
- Hay que distinguir entre Europa y EEUU. En EEUU se reaccionó a partir de finales de los 70 a la “revolución cultural” de los 60: surgió un verdadero movimiento conservador (primero en el terreno intelectual, pero después también en el político, pues el Partido Republicano, a partir de Reagan, se atrevió a plantar cara a la izquierda en lo cultural). En Europa, la derecha política está acomplejada frente a la izquierda, resignada a la hegemonía cultural de la izquierda. La derecha, en Europa, sigue actuando como si lo fundamental fuese la economía. En bioética, familia o educación, la derecha carece de un modelo propio: se limita a ir acatando, con cierto retraso, lo que inventa la izquierda.

- ¿Por qué parece resurgir el anticlericalismo de la izquierda en los últimos tiempos?
- Porque esta nueva izquierda ve en la Iglesia el último bastión de resistencia organizada frente a su revolución cultural. En Europa, la Iglesia es casi la única en seguir rechazando el aborto, la eutanasia, la redefinición de la familia (entendida por la nueva izquierda como un “grupo de personas que se quieren”, sin que importe su número, su sexo o su duración) … En EEUU existe un movimiento conservador que lucha también contra estas cosas; pero en Europa la Iglesia está casi sola.

- ¿Existe resistencia en España a la ingeniería social neoizquierdista?
- Durante la primera legislatura de Zapatero, hubo una respuesta social muy significativa. Se produjeron manifestaciones masivas contra la ampliación del aborto, el matrimonio gay, las reformas educativas … Ha existido un movimiento de objeción de conciencia a la EpC. Han surgido plataformas muy interesantes, como Hazte Oir, Foro de la Familia o Profesionales por la Ética. Ahí puede haber el embrión de un movimiento conservador similar al norteamericano. El problema es que, en España, la derecha política no quiere mezclarse en esas batallas. La derecha política mira con desconfianza a la derecha social-cultural. Como si se avergonzara de su electorado natural.

- ¿Cómo explicar, entonces, que Mayor Oreja haya prologado su libro?
- Jaime Mayor es uno de los pocos políticos europeos que ha entendido la relevancia de esta batalla cultural. Ha trabajado duramente en el Parlamento Europeo por nuclear un frente de resistencia a la ingeniería social progre. ¡Ojalá cundiera su ejemplo en el PP!


Iam tirar órgãos a jovem em 'morte cerebral', mas ele acordou

In TVI24

Um jovem de 21 anos que estava em coma há três meses com um diagnóstico de morte cerebral acordou antes de lhe retirarem os órgãos para serem doados.

Sam Schmid ficou em coma na sequência de um acidente de viação.

Os médicos acreditavam que estava em morte cerebral. Depois do acidente, o jovem teve uma hemorragia, um aneurisma e um AVC.

Sam Schmid acordou quando se discutia a colheita dos seus órgãos. Agora já fala e caminha com ajuda.

Os médicos estão surpreendidos com a sua recuperação.

Un nuevo informe de la ONU busca imponer el estilo de vida gay en todo el mundo - Juan C. Sanahuja/Noticas Globales

In Religión en Libertad

El 15 de diciembre, se conoció el primer informe de Naciones Unidas sobre los supuestos derechos humanos de lesbianas, gays, bisexuales y transgénero (LGBT), que lleva por título: “Leyes y prácticas discriminatorias y actos de violencia cometidos contra personas por su orientación sexual e identidad de género”.

El informe incorpora la reinterpretación de la Declaración Universal de Derechos Humanos según la cual ésta incluye los supuestos derechos a la “orientación sexual” y a la “identidad de género”.

La reinterpretación fue anunciada, este año, por el Secretario General de la ONU, Ban ki-moon (vid. NG 1097) y plasmada por el Consejo de Derechos Humanos (vid. NG 1114). En su momento, la Santa Sede la rechazó enérgicamente porque alienta la persecución hacia quienes no aceptan el estilo de vida homosexual.

El texto reclama a los estados miembros evitar toda forma de trato objetivamente injusto, como los asesinatos, los secuestros, las privaciones arbitrarias de la libertad, etc, contra de las cuales, en todo país civilizado, existen normas jurídicas generales que protegen a todos los ciudadanos y no sólo a los homosexuales. Pero además, avanza exigiendo el reconocimiento de supuestos derechos con el propósito de imponer el estilo de vida gay en todo el mundo.

Impregnar de homosexualismo todos los ámbitos
Para dar cabida a los supuestos derechos de los gays, lesbianas y transexuales el informe reinterpreta todo el sistema de derechos humanos de la ONU, usando las numerosas observaciones generales y recomendaciones a estados particulares, emanadas de los comités de seguimiento de los tratados de derechos humanos, que tergiversan los textos de esos instrumentos internacionales, por ejemplo, los Pactos de Derechos Civiles y Políticos y de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

El informe reprueba el uso de términos como "delitos contra la naturaleza", "moralidad" o "libertinaje" aplicados al estilo de vida gay. En el texto aparecen menciones al “fundamentalismo”, a “extremistas religiosos, grupos paramilitares, neonazis y nacionalistas extremistas”, unificando así a todos los que se oponen -justa o injustamente- a las pretensiones de los grupos LGTB.

La enumeración de las supuestas discriminaciones abarca las siguientes áreas
-Empleo: entre otras cosas, obligaría una escuela a no prescindir de un maestro travestido.

-Educación: entre otras cosas, no se podrá denegar el ingreso o expulsar a un alumno por su “orientación sexual o expresión de género”. “Las autoridades escolares y educativas deberán integrar los principios de no discriminación y diversidad en los planes de estudios y en el lenguaje utilizados en las escuelas. La educación sexual debe comprender el derecho a recibir información amplia, exacta y apropiada sobre la sexualidad humana para que los jóvenes tengan acceso a la información necesaria para llevar una vida sana, adoptar decisiones con conocimiento de causa y protegerse a sí mismos y proteger a los demás de las infecciones de transmisión sexual. Los medios de comunicación también tienen un papel que desempeñar eliminando los estereotipos negativos sobre las personas lesbianas, gays, bisexuales y trans, en particular en los programas de televisión populares entre los jóvenes”.

-Salud: debe darse cabida a “las necesidades específicas de las personas lesbianas, gays, bisexuales y trans”. Debe desecharse toda “terapia reparadora” de la condición homosexual, por “ser potencialmente perjudicial y contribuir al estigma”. Los trans deben contar con cirugía de reasignación de sexo gratuita. No podrá argumentarse con “presuntas amenazas a la salud pública, o a la moral” para restringir la información sobre la orientación sexual; ni acudir al concepto de "decencia", porque puede tener un efecto perjudicial en las iniciativas de salud pública, incluso en relación con la transmisión del VIH/SIDA.

-En la familia y en las comunidades: se deberá reconocer social y jurídicamente a las parejas homosexuales, lo que implica el “derecho” a la libertad matrimonial y al divorcio, que deberán ser reconocidos por las “entidades del sector privado, como los prestatarios de servicios de atención de la salud y las compañías de seguros”.

-Reconocimiento de la identidad género: Los trans deben poder “obtener el reconocimiento legal de su género preferido, incluida la modificación del sexo y el nombre en los documentos de identidad”.

Países “ejemplares”: España y Honduras
El informe menciona elogiosamente a España y Honduras porque han nombrado fiscales especiales para investigar y enjuiciar casos de discriminación por orientación sexual e identidad de género; a Alemania, Brasil, Ecuador, Holanda y Uruguay, porque han utilizado los Principios de Yogyakarta “para orientar las respuestas de políticas a los incidentes de violencia y discriminación”; a Argentina por su protección a los trans y, por último, Brasil merece una segunda mención positiva: “En el Brasil, el Gobierno ha respaldado una campaña de educación pública bajo el eslogan ‘Brasil sin homofobia’".

Para terminar, vale la pena tener en cuenta las declaraciones de Charles Radcliffe, autor principal del informe y jefe de sección de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos: “todas las personas tienen libertad religiosa, pero las creencias religiosas o los valores culturales predominantes no pueden justificar despojar a otros de sus derechos básicos".

El informe será tratado por el Consejo de Derechos Humanos en marzo del próximo año.

Inician una Campaña Nacional por la Abolición del Aborto similar a la lucha contra la esclavitud

In Religión en Libertad

Ignacio Arsuaga, presidente de HazteOir.org, entidad impulsora de la plataforma Derecho a Vivir, ha transmitido por carta al portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Alfonso Alonso, que va a desarrollar en los próximos meses una Campaña Nacional por la Abolición del Aborto en España.

En la misiva, Arsuaga ha solicitado del mismo modo una entrevista para poder explicar al portavoz del grupo parlamentario que sostiene con mayoría absoluta al Gobierno en esta legislatura los pormenores de estas movilizaciones, de las que forman parte tanto la presencia de voluntarios de DAV el pasado viernes durante el primer Consejo de Ministros como el despliegue de una pancarta gigante los momentos previos a la inauguración solemne de la legislatura esta mañana.

Arsuaga subraya en la citada carta que las palabras de la vicepresidenta del Gobierno el pasado viernes, en las que aseguraba que el Ejecutivo va a actuar para «preservar el derecho a la vida y garantizar la situación de las menores», junto a declaraciones del mismo tenor realizadas por diferentes dirigentes populares en los últimos meses, en las que se califica el aborto como «una tragedia para las mujeres y un fracaso para toda la sociedad» llevan a la conclusión lógica de una actuación parlamentaria acorde, que lleve a la derogación del aborto en nuestro país.

Pancarta de 2,5 metros cuadrados
Momentos antes del paso de la comitiva real previa al acto solemne de inauguración de la nueva legislatura resultante de las pasadas elecciones generales celebradas el 20 de noviembre, una pancarta de grandes dimensiones ha sido desplegada desde la fachada del Hotel Palace que da a la Carrera de San Jerónimo, en la que se pudo leer «Derogación del aborto, ya», la petición fundamental de Derecho a Vivir.

Estas y otras acciones similares, desplegadas por toda España gracias a la labor de cientos de voluntarios de las redes locales de Derecho a Vivir se irán sucediendo a lo largo de los próximos meses. «Si es cierto que la legislatura pasada la sociedad se opuso de manera masiva a la ley del aborto aprobada finalmente por el Gobierno, esta legislatura no vamos a dejar de reivindicar el derecho a nacer de todo ser humano», expone Arsuaga.

Aborto y esclavitud
El planteamiento de fondo de la nueva Campaña Nacional por la Abolición del Aborto, impulsada por Derecho a Vivir, hunde sus raíces en el movimiento ciudadano antiesclavista desarrollado de finales del siglo XVIII a principio del siglo XIX.

«La lucha ciudadana en diferentes países para lograr la abolición de la esclavitud se desarrolló, en la mayoría de los casos, durante décadas antes de obtener el resultado que hoy conocemos: una conciencia global de la esclavitud como algo intolerable en sociedades avanzadas y abiertas», asegura Arsuaga.

«Quienes formamos parte del Derecho a Vivir tenemos la convicción de que también lo conseguiremos con el aborto y con todo atentado contra la vida humana –continua el presidente de Hazteoir.org-. De los poderes públicos depende ser facilitadores de la protección de la vida humana en todas sus fases o formar parte de quienes alargan el drama que supone el aborto».

O burro do Presépio - João César das Neves

In DN

No Céu também há cavalariças. É isso que ensina o burro do Presépio. Jesus disse: "Na casa de meu Pai há muitas moradas" (Jo 14, 2). O burro diz que algumas delas têm estrebaria.

Nos palácios do Céu estão os grandes apóstolos, os mártires heróicos, pastores atentos, doutores sublimes, virgens puras, santos incomparáveis. Mas lá também há lugar para aqueles de nós que nos limitamos a levar com fidelidade e diligência a carga que nos foi imposta. Sem fazer coisas extraordinárias, sem sequer compreender bem o sentido de tudo isto, mas desempenhando todos os dias a tarefa que nos está atribuída. É normal que no fim não tenhamos lugar nas mansões do Céu. Mas lá até as cocheiras são maravilhosas. Porque no Céu os currais são Presépio.

Quer isto dizer que qualquer asno entra no Céu? Afinal também lá chegam as vozes de burro? Não. Não basta ser um bom jerico para chegar ao Céu: é preciso mais uma coisa. Claro que é condição indispensável ser um jumento de qualidade. E isso, admitamos, não é nada fácil. Muitos conseguem carregar certas coisas algum tempo, mas o bom burro é aquele que leva o que for preciso e leva-o todos os dias. Carrega aquilo que tiver de ser, sem discutir, sem escolher, sem resmungar, sem pedir descanso, contentando-se com a ração. Aos apóstolos, mártires e pastores valem-lhes os feitos, aos doutores, virgens e grandes santos cabem-lhes os merecimentos. Mas os burros apenas lá chegam pela fidelidade e diligência.

Existe ainda uma outra condição: é preciso reconhecer o tempo em que se é visitado (cf Lc 19, 44). Além de levar a carga tem de se comprender o que a carga tem dentro. É preciso perceber que no jugo que nos oprime está Jesus. O burro do Presépio levava uma mulher, como tantas outras. Mas a Senhora tinha dentro de si o Salvador. Era isso que fazia dele o burro do Presépio. Aqueles que pretenderem seguir os seus passos para chegar ao Céu têm de reconhecer que dentro de tudo o que levam na vida está o mesmo Jesus. Só assim a vida ganha sentido. Só assim a tarefa bruta, árdua, pesada que repetimos quotidianamente se torna caminho de salvação.

Aliás desta forma o caminho do burro do Presépio ganha uma grandeza que, em certa medida, é superior aos demais. Porque nem todos são apóstolos, poucos são pastores atentos e doutores sublimes, são raras as virgens puras e os santos incomparáveis. Mas todos, até esses, numa altura ou outra do caminho para o Céu, têm de passar pela tarefa do burro do Presépio. Todos os santos cumprem com fidelidade e diligência a tarefa que lhes está atribuída: "Se alguém quiser vir após mim, renuncie a si mesmo, tome a sua cruz e siga-me" (Mt 16, 24). Assim se entra no Céu, levando a carga da vida, reconhecendo nela a presença do Senhor: carregar a nossa cruz, de onde pende Cristo.

Esta é a grandeza do burro do Presépio, uma das mais notáveis da história da salvação. Mesmo que acabe na cavalariça, mas numa cavalariça do Céu. Mesmo que termine num estábulo, mas num estábulo transformado em Presépio pela presença do Senhor do universo. Do Senhor do universo que só se dignou deitar, não num palácio da Terra, mas numa mangedoura. Numa mangedoura de burro.

O Presépio podia existir sem vaca. Podia existir sem pastores, carneiros ou magos. Até podia existir sem S. José ou os Anjos. No Presépio existem apenas três personagens indispensáveis: Jesus, Maria e o burro. Jesus é o Deus que se faz homem, que muda o sentido do universo, que cria o Presépio. Maria é o caminho que Jesus escolheu para vir. O burro é o meio de lá chegarem. Sem Jesus o Presépio não havia. Sem Maria, Jesus não tinha nascido. Sem o burro, Maria não chegaria ao Presépio.

Esta importância volta a ver-se no final. Estas três são as únicas personagens do Presépio que estão na Paixão. Na Semana Santa já lá não está S. José, não se vêem os magos, pastores ou carneiros, nem sequer há vacas e os Anjos vêm de fugida. Está lá Jesus crucificado, a Senhora das Dores e o burro que leva o Rei no Domingo de Ramos. Até à glória da cavalariça celestial.

quarta-feira, 28 de dezembro de 2011

Diana e Nelson - Não tirem os vossos filhos!

Testemunho impressionante a ouvir até ao fim


Santos Inocentes

Ao longo da história não há memória de alguém se ter escandalizado com os qualificativos de tirano cruel e feroz sanguinário atribuídos ao rei Herodes por ele ter mandado passar a fio de espada as crianças de Belém e seus arredores. Nem tão pouco se tem notícia de qualquer acusação de violência verbal a quem tenha recorrido a esses epítetos ou a outros ainda mais fortes. E a razão é simples: os termos usados são adequados à descrição do acto brutal que deu origem ao sucedido. Nos dias de hoje, porém, relativamente a alguns assuntos, repito, exclusivamente em relação a algumas questões, tem-se por falta de elevação e por afronta descabelada o recurso aos termos mais precisos e rigorosos, de que a nossa língua dispõe, para representar o que se passa. Em vez de se chocar com o horror do que é relatado a maioria detém-se melindrada com as palavras que o transmitem. Não considera nem se ofende com o mal existente, mas toma-se de fúrias com quem o aponta ou mostra.

A violência bárbara de Herodes não consistiu somente na matança de inocentes inermes mas também na execração de os arrancar, ainda infantes, aos peitos amorosos de suas mães que, apavoradas, seguramente, se esforçaram com a intrepidez própria dos desesperados por os defender e salvar. Os melhores artistas, ao longo dos séculos, pintaram em telas eloquentíssimas esse terror. O Evangelista São Mateus conclui concisamente: “Cumpriu-se, então o que foi dito pelo profeta Jeremias: Em Ramá ouviu-se uma voz, choro e grandes lamentos: é Raquel a chorar os seus filhos; não quer consolação, porque já não existem!” (Mt 2, 17-18).

Muitos parecem pensar que nos dias de hoje não é possível que existam personagens sinistras como a de Herodes ou a de Hitler, pelo menos no que diz respeito a alguns âmbitos da realidade. Por outro lado, embora aceitem como uma evidência todo o progresso cultural, científico e tecnológico não admitem como possível uma intensificação ou um aprofundamento do maquiavelismo, nem que este se possa refinar nos seus métodos. A vastidão imensa de documentação e de testemunhas que evidencia à saciedade uma “objectiva conjura contra a vida”[1], para usar a expressão do Papa João Paulo II, é descartada com um leviano encolher de ombros que sobranceiramente ignora a verdade. Actualmente a dificuldade não consiste em arranjar provas, mas sim em torná-las do conhecimento geral através dos grandes meios de difusão, habitualmente acumpliciados na conjura. Quem queira dedicar-se a essa investigação, a cada passo tropeçará em evidências tão grandes, tão variadas, tão constantes, tão esmagadoras, tão confirmadas que a única dificuldade da indagação consistirá na capacidade de abarcar a multiplicidade infindável de dados.

Mais implacável e impiedoso que a matança de Herodes é lograr seduzir pela propaganda que sejam as mães as decisoras da execução à morte de seus próprios filhos; é alcançar que o lugar mais seguro contra agressões à vida do ser humano, o seio materno, se torne, como está estatisticamente comprovado[2], no mais perigoso de todos.

Qualquer mulher que sabe que está grávida não pode deixar de conhecer que traz um filho no seu seio. Para o abortar, normalmente, inicia um processo mental de desumanização do filho de modo a poder dar o passo. Por isso aconselha-se com os trabalhadores dos abortadouros esperando a resposta que quer ouvir: isso não é bebé nenhum, não passa de um amontoado de células. Mas a verdade é que segundo o testemunho de gente agora convertida que antes trabalhou durante anos nesses centros de morte, quase sempre as primeiras palavras que a mãe que abortou diz, quando na sala de recobro, são: “Ah meu Deus, acabei de matar o meu filho!” e apressam-se em arranjar uma desculpa para desaparecerem dali o mais depressa possível. Num escasso número, que entra em estado de negação, só alguns anos depois é que rebenta o abcesso do sindroma pós aborto; de qualquer modo as repercussões quer numas quer noutras são de tal teor, que há especialistas no tratamento dessas mulheres que a elas se referem como “mulheres abortadas”.[3] De facto, no seguimento do que a tradição judaico cristã sempre ensinou, quem mata (mais precisamente, assassina) mata-se a si, isto é, mata o outro fisicamente e a si espiritualmente, também podemos dizer que quem aborta é abortado. Não só as mães como têm insistido os movimentos pró vida em Portugal, mas também os pais, os médicos e demais envolvidos.

O famoso psicólogo Norte-americano John Powell narra no seu livro sobre o aborto alguns episódios que revelam a consciência que a mulher grávida tem de trazer em si um filho. De uma das vezes uma conta-lhe do desejo que tinha de baptizar o filho que ia abortar, antes deste dar o último suspiro; chegou a perguntar à enfermeira do abortadouro se tal seria possível, mas esta mandou-a rispidamente calar não fosse perturbar as grávidas circunstantes. Uma outra, desde que fora confirmada a gravidez deixou de fumar e de beber vinho, até abortar, porque a nicotina e o álcool podiam prejudicar o bebé…[4]

Os Herodes de hoje são mais refinados e não mostram o rosto, actuando por interpostos agentes, dotando-se assim de uma “autoridade” inacessível, de um anonimato que não permite o confronto, nem a acusação, nem a desafronta. Não é possível atirar-lhes à cara o desengano, nem gritar-lhes a indignação ou o puro desespero. A mulher abortada não vozea somente grandes lástimas pelos seus filhos ou filhas decepados, desmembrados, decapitados, queimados, envenenados ou estrangulados; ela terá também que encarar o horror de ter sido a mandante ou a cúmplice dessa injustiça pérfida e sanguinária, de ter sido Herodes de si e de seu filho. A negrura da culpa que carrega é um vácuo de si, uma consciência de ter sido vampirizada. Como contou uma das americanas que a Justice Foundation recentemente trouxe a Portugal, quando, no abortadouro, o filho foi arrebatado de suas entranhas por aspiração, sentiu que com ele tinha sido sugada a sua alma. E uma vez que o clamor interior de lamentações e de dor é largamente superior ao das mães do evangelho os pró vida, e unicamente estes, têm, em regime de voluntariado, dedicado uma enorme parte do seu tempo a acolher, cuidar e tratar destas mães destroçadas pelos seus crimes, para que no Amor Misericordioso recomponham as suas vidas e possam reencontrar a paz.

Nos Estados Unidos da América, rompendo a conspiração do silêncio, são estas mães, agora redimidas, que denunciam o engodo da liberalização do aborto e lhe querem pôr termo. Não se deixam impressionar com os bordões ilusionistas dos julgamentos das mulheres ou mesmo da prisão. Elas entendem muito bem o que M. Schooyans escreveu há anos: não se pode dar ao agressor uma garantia de que a sua vítima não será protegida; sabem, outrossim, que o número de mulheres presas no seu país aumentou exponencialmente desde que o aborto foi liberalizado e asseveram que 60% dos crimes cometidos por essas prisioneiras têm origem no desequilíbrio provocado nas suas vidas pelo aborto provocado.

Também nós sabemos cá em Portugal que quando se dá uma grande queda na consciência social da gravidade de um crime não se procura legalizá-lo ou liberalizá-lo mas sim agravar as penas, como aconteceu recentemente com o código da estrada, para que a consciência adormecida desperte do seu torpor irresponsável. Foi, aliás, assim também que se baniu a escravatura quando grande parte ou mesmo a maioria das pessoas não percebia porque é que ela estava errada.

Amanhã a Igreja celebra em todo o mundo a liturgia dos Santos Inocentes fazendo assim memória das vítimas do rei Herodes, que pretendia matar Jesus Cristo. Já em muitos países, por esse mundo fora, a Igreja reza, nesse dia, em comunhão com todas as crianças vítimas de abortamentos, sabendo-as entregues à Misericórdia divina, por todos os concebidos ainda não nascidos, para que seja reconhecido e respeitado o carácter sagrado e inviolável das suas vidas, para que sejam acolhidos e amados. Também eles, tais como as crianças que foram martirizadas há dois mil anos, são objecto daquele ódio programado que pretende erradicar a presença de Deus no mundo.


Nuno Serras Pereira

27. 12. 2006



[1] João Paulo II, O Evangelho da vida, 17

[2] Cf John Powell, SJ, Aborto – o holocausto silencioso, Tradução Rachel Warszawski, p. 58, Edições Loyola, S. Paulo, Brasil, 2006, pp. 178. Neste livro os dados são referentes aos USA, mas para quem conhece o assunto sabe que a mesma conclusão se aplica a todos os países onde o aborto foi liberalizado.

[3] Para uma abordagem inicial a este tema poderá ser de grande utilidade consultar Detrimental Effects of Abortion – An Annotaded Bibliography with Commentary, Third Edition, Edited by Thomas W. Strahan, 2001, Published by Acorn Books, pp. 263

[4] Cf John Powell, SJ, opus cit., pp. 66-68