quarta-feira, 8 de agosto de 2012

Pope: U.S. faces threats to religious freedom of ‘unprecedented gravity’ - by Patrick B. Craine

ROME, Italy, August 7, 2012 (LifeSiteNews.com) – Pope Benedict XVI is warning that the United States is facing threats of “unprecedented gravity” to religious freedom.

In a letter on behalf of the pope to Carl Anderson, Supreme Knight of the Knights of Columbus, Vatican Secretary of State Cardinal Tarcisio Bertone observed that “concerted efforts are being made to redefine and restrict the exercise of the right to religious freedom.”

The comments come as the U.S. bishops campaign for religious liberty in the face of attacks such as President Obama’s HHS mandate, which requires employers to cover contraceptives, sterilizations, and abortion-inducing drugs in their health insurance packages.

The bishops recently concluded their “fortnight for freedom” - two weeks of intensive “prayer, study, catechesis, and public action.” Shortly before launching the event, the bishops had reaffirmed their condemnation of the HHS mandate, nothing that the rule effectively punishes Catholic institutions for operating in the public sphere.

“Those deemed by HHS not to be ‘religious employers’ will be forced by government to violate their own teachings within their very own institutions. This is not only an injustice in itself, but it also undermines the effective proclamation of those teachings to the faithful and to the world,” they wrote.

Writing in advance of the Knights of Columbus’ annual Supreme Convention, which opened Tuesday in Anaheim, the prelate praised the Knights of Columbus for working “tirelessly to help the Catholic community recognize and respond to the unprecedented gravity of these new threats to the Church’s liberty and public moral witness.”

In his letter, Bertone quoted remarks by Pope Benedict in January in which he called on America’s bishops to “counter a reductive secularism which would delegitimize the Church’s participation in public debate about the issues which are determining the future of American society.”

Disinvite Obama


terça-feira, 7 de agosto de 2012

«La literatura no salva, sólo salva el Amor y la fe», habla un polémico autor homosexual

In Religión en Libertad

Nació en la ciudad italiana de Correggio en 1955 y vivió su adolescencia en el ambiente del asociacionismo católico. A pesar de su alejamiento del «catolicismo oficial» en su juventud, la sensibilidad por el hecho religioso le acompañó durante toda su vida. La religión se convirtió así en un motivo recurrente en su obra, que emergía siempre entre líneas, como un «leitmotiv», entre la soledad, el abandono y el vacío existencial de sus personajes. Según Antonio Spadaro, el jesuita que ha estudiado con mayor profundidad la obra de Tondelli, sus propias lecturas de literatura mística y otros libros religiosos influyeron en toda su producción : así, Leo, el protagonista de «Habitaciones separadas» «busca en la librería, automáticamente, la Biblia». Después están los libros de la gran corriente mística judía, la imitación de Cristo, los místicos medievales, Santa Teresa de Lisieux: «Me fascina poder hojearlos, buscar, leer historias, la idea de la santidad. Es, de algún modo, como una manera de permanecer, aunque siempre unidos al sentido de una búsqueda tan larga como la propia vida», reconocía Tondelli.

Ha sido definido como un escritor cristiano, aunque no «católico confesional». Él mismo proclamaba en 1989: «Creo que todo aquel que ha crecido en el seno de una religión tiene una religiosidad propia. Yo siempre he buscado no tanto hacer un discurso sobre la fe católica, sino expresar lo que es mi religiosidad -sin duda en el seno del cristianismo- que busca o que pone en tela de juicio sus propias posiciones, sobre todo en la confrontación con otros autores...».

Una clave del concepto de lo sagrado en Tondelli está, precisamente, ligada a su experiencia de la sexualidad. Sus personajes reflexionan sobre su propia «corporeidad», nunca entendida como simple erotismo.

Sexualidad y castidad
De nuevo Leo, de «Habitaciones separadas» afirma: «Si ha abandonado la práctica de la religión, a través de la cual ha aprendido a reconocer el mundo, lo ha hecho por la inconciabilidad entre su vida y su misticismo. Porque, en su búsqueda de Dios, arrastra no sólo su propia emotividad, sino también la sexualidad». Su mirada literaria alcanza también la castidad: «Es una virtud mística para todos aquellos que la han elegido, y quizá el uso más sobrehumano de la sexualidad», reconocía.

El itinerario de Tondelli ha sido definido como «el sufrido camino de un escritor hacia la redención», un recorrido plagado de cartas, citas y reflexiones como éstas: «Creo que quien ama a la vida no es el libertino, sino el monje, porque este último busca el absoluto». El regreso se completa en los últimos meses de su vida, cuando el sida se presenta como un nuevo motivo de sufrimiento y reflexión. Pocos días antes de morir, Tondelli leía la Carta de San Pablo a los Corintios. El texto está lleno de anotaciones, pero quizá la más luminosa es la que escribió, con mano temblorosa debido a sus problemas de la vista, poco antes de morir: «La literatura no salva, nunca. Sólo salva el Amor, la fe y la recaída de la Gracia». La última carta que recibió su amigo Fulvio tenía esta firma: «Tu hermano en Cristo. Pier».

segunda-feira, 6 de agosto de 2012

La idolatría plutónica - Juan Manuel de Prada

Llamamos «idolatría plutónica» (en honor a Plutón, el dios pagano de las riquezas, que no en vano era también el dios del inframundo o infierno) a la transformación del dinero -un mero signo que representa la riqueza real de las naciones- en un fantasma que se multiplica por arte de birlibirloque y se transmite por impulsos electrónicos, desligado de la riqueza real. Esta transformación «prodigiosa» del dinero, que es en realidad un falso prodigio humeante de azufre, exige en quienes la aceptan una fe cuasirreligiosa o idolátrica; pues, faltando esa fe, el mero sentido común nos enseñaría que tal metamorfosis es imposible. En Europa y la fe, Belloc vinculaba muy perspicazmente el nacimiento de esta idolatría plutónica con la extensión del ateísmo entre los «ricos inmorales»; en lo que no hace sino corroborar la afirmación evangélica: «Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero».

En esta metamorfosis hay una suerte de parodia eucarística: el dinero se multiplica exponencialmente, repartiéndose entre todos sus adoradores, a cambio de la entrega completa de su ser, en cuerpo y alma; pero, como ocurre siempre en las parodias, se trata de una imitación desnaturalizada, desencarnada, pura tramoya de farsantes. Todos sabemos cómo funciona tal multiplicación (aunque finjamos ignorarlo, pues la idolatría plutónica requiere, para no desvanecerse por completo en el aire, que su mentira sea tapada entre todos, como en la fábula del rey desnudo): usted deposita diez euros en una cuenta bancaria, nueve de los cuales son empleados por el banco para conceder un préstamo a tal o cual empresa, que con ellos paga dividendos a sus accionistas, quienes a su vez los depositan en otra cuenta bancaria cuyos fondos el banco vuelve a emplear para conceder otro préstamo, y así ad infinitum. A la postre, se habrán prestado cien o mil euros, a partir de los diez euros primeros que usted depositó en el banco. Pero el dinero no se ha multiplicado eucarísticamente; y, llegada la hora de satisfacer las deudas que en ese proceso se han originado, no quedará otro remedio sino rapiñar los diez euros primeros que usted depositó en el banco... y, a continuación, arrancarle libras de su propia carne.

Se calcula que, en la actualidad, los activos financieros generados por esta parodia eucarística multiplican al menos por quince el producto interior bruto mundial; aunque, en realidad, son cálculos aproximativos, muy probablemente un pálido reflejo de la pavorosa realidad. Y a esos activos financieros que multiplican la riqueza real de las naciones por quince recurren los Estados para pagar avalar su deuda hipertrofiada... sabiendo que contraen obligaciones que sólo podrán satisfacer detrayendo recursos de la economía real. Pero, como el dinero que se maneja en la economía real es muy inferior al dinero fantasmático que genera la idolatría plutónica, los Estados deudores no pueden afrontar sus deudas mediante medidas recaudatorias razonables: necesitan esquilmar la riqueza real, ordeñarla hasta dejarla exhausta, exánime, yerta. Este es el proceso en el que nos hallamos inmersos; y sólo admite dos soluciones: o se reconoce que la idolatría plutónica es una fantasmagoría, o sucumbe la economía real. Huelga decir que el Nuevo Orden Mundial ha optado por la segunda, pues la primera supondría el derrumbamiento de todas las estructuras de poder que garantizan su hegemonía; y, en la ejecución de ese designio protervo -plutónico e infernal-, no vacilarán en arrancarnos todas las libras de carne, hasta dejarnos reducidos a la osamenta. Vienen tiempos de oprobio.

www.juanmanueldeprada.com

Merecía el premio Nobel pero se lo negaron por oponerse al aborto eugenésico y defender la vida

In Religión en Libertad 

Ha pasado a la historia como el descubridor de la anomalía cromosómica Trisomia 21 que permite el diagnóstico precoz del síndrome de Down. Sin embargo, el francés Jérôme Lejeune (1926-1994) pasó del prestigio profesional y el reconocimiento de toda la comunidad científica a una encarnizada persecución mediática por su oposición frontal y declarada al aborto.

La vida de Jérôme Lejeune es una historia agridulce de repetidos éxitos y fracasos. Con sólo 33 años, en 1959, descubrió la causa del síndrome de Down, que le convirtió en uno de los padres de la genética moderna. Con esta conquista científica vinieron otros muchos logros en su carrera: en 1962, fue designado como experto en genética humana en la Organización Mundial de la Salud (OMS) y dos años después fue nombrado director del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia y ocupó la primera cátedra de Genética Fundamental en la Facultad de Medicina de la Sorbona. Tenía, por tanto, todas las papeletas para ser galardonado con el Premio Nobel. Pero ese apreciado galardón nunca llegó.

Sólo y sin Premio Nobel
En 1970, el aclamado científico mostró su oposición al proyecto de ley del aborto eugenésico de Francia. Ésta fue la piedra de toque para que el mundo de la Medicina le retirara su «favor». Se quedó solo en la defensa de la vida de los nonatos, pero esto no le impidió hablar sin tapujos incluso en la sede de las Naciones Unidas, donde se trataba de justificar la legalización del aborto para evitar todos aquellos que se realizaban clandestinamente.

«He aquí una institución para la salud que se ha transformado en una institución para la muerte», denunció Lejeune, refiriéndose a la OMS. Consciente de la repercusión que tendrían sus palabras, el científico escribió a su mujer y su hija diciendo: «Hoy me he jugado mi Premio Nobel». Y no se equivocó.

Sin financiación
A partir de entonces, dejó de ser un aclamado investigador y se convirtió en un abanderado de la causa pro vida. Defendió desde los postulados de la Medicina la existencia de la vida desde el momento de la concepción y rechazó terminos como «pre-embrión» que respaldaban entonces, y todavía hoy lo hacen, las teorías abortistas. Tanto rechazo produjo su postura que dejó de recibir financiación para sus investigaciones. Pero Lejeune no cesó en su empeño y se dedicó a dar conferencias para poder pagar sus proyectos y mantener así tanto a su mujer como a sus cinco hijos.

Han pasado los años pero la Iglesia no ha olvidado su valiente testimonio. De hecho, al morir el científico, en 1994, Juan Pablo II envió una carta al entonces arzobispo de París, el cardenal Lustinger, exaltando las virtudes de Lejeune: «Llegó a ser el más grande defensor de la vida, especialmente de la vida de los por nacer, tan amenazada en la sociedad contemporánea, de modo que se puede pensar en que es una amenaza programada.

Lejeune asumió plenamente la particular responsabilidad del científico, dispuesto a ser signo de contradicción, sin hacer caso a las presiones de la sociedad permisiva y al ostracismo del que era víctima».

El 28 de junio de 2007 se inició la causa de beatificación y canonización del profesor Lejeune. El proceso diocesano ha concluido en abril de este mismo año.

Startling admissions in IVF journal - by Michael Cook

In BioEdge

Some IVF patients are being offered risky, unsafe techniques which have not been developed with clinical trial and which offer dubious benefits, according to an extraordinary article in the journal Reproductive BioMedicine Online (RBO). Writing in the journal founded by Robert Edwards, who won  a Nobel Prize for developing IVF, two British scientists have made a devastating critique of the IVF industry. Rachel Brown and Joyce Harper, of University College London, say:

“In 1978, the first child conceived by IVF was born. In the following 33 years, numerous technologies and techniques have been developed ... However, these techniques have rarely been robustly tested and approved before they are routinely offered to infertile couples. In other cases, a development in our scientific understanding of a technique has failed to be quickly incorporated into clinical changes. This raises the concern that some of the techniques offered to some patients offer little or no benefit, and in the worse cases is not confirmed to be safe.”

Brown and Harper worry that even riskier techniques -- such as artifical gametes -- are being developed, yet scientists may not be ready to change their ways to put patient safety first and to use randomised trials to test safety and efficacy.

As an example of undue haste, they point at preimplantation genetic screening of embryos. There have been 11 randomised trials for this technique, some of which revealed serious limitations. However, say Brown and Harper, “This improved scientific knowledge has done little to slow the use of PGS, and despite the evidence from multiple RCT to suggest it is incapable of improving clinical outcomes, PGS continues to be routinely used in a clinical setting.”

The authors also hint that commercial considerations may play a role in the promotion of techniques before they have been proven safe and effective. “Although the same could be said for all areas of medicine, assisted reproductive technology in particular has developed a very strong commercial backing. It is therefore particularly important to ensure that all new technologies are adequately and rigorously tested for both safety and efficiency, ideally before being used clinically.”

Furthermore, there is a danger of hurting emotionally vulnerable patients: “some of the techniques offered to some patients offer little or no benefit, and in the worse cases [are] not confirmed to be safe. This is a particular concern as many of the techniques discussed here are often reserved for already vulnerable patients, such as those with recurrent IVF failure.” 

Rarely have such reservations about the progress of IVF appeared in a professional journal. This article, "The clinical benefit and safety of current and future assisted reproductive technology" is required reading for anyone interested in the ethical dimension of assisted reproduction.

Desporto por desporto - João César das Neves

In DN 

A sociedade moderna, cortando as relações com o transcendente, teve de arranjar mitologias, cultos, teologias para se inspirar. O desporto, como a ciência, música e heroísmo, é um elemento central dessa espiritualidade. Os atletas alegadamente mostram o melhor do ser humano, esquecendo misérias, desgraças e maldades, promovendo a auto-superação, camaradagem, colaboração e paz. Os Jogos Olímpicos são a grande celebração mundial da mística, proclamando bem alto este evangelho.

Mas existe um abismo entre desporto e a alta competição dos certames mundiais que bate recordes. Aí a situação aproxima-se do que a sociedade moderna mais se orgulha de erradicar: a escravatura. O facto de ser voluntária e rodeada de fama não a redime. Torna-a paradoxal.

A vida dos atletas manifesta bem este paralelo. Treinos, dietas, disciplina, lesões, exaustão e sofrimento são coisas que, se fossem impostos a alguém, seriam consideradas campo de concentração. Além disso, há a rivalidade, obsessão pelas marcas, pressão psicológica, humilhações, violência moral, isolamento, exclusividade que são brutais. Até o mandamento central desta fé, levar-se a si próprio ao extremo, é vicioso, pois a virtude está no equilíbrio e moderação. A vida de atleta é, realmente, bastante miserável, destruindo a humanidade, em vez de a ampliar, como garante a mística.

O dogma oculta a verdade com um truque. Não nega a violência e angústia, mas, centrando a atenção nos vencedores, garante que tudo vale a pena perante a alegria do sucesso e a glória da vitória. Mas, ao contrário dos filmes de aventuras, os adversários vencidos não são vilões malvados. São outros atletas, que também pagaram os custos altíssimos, também forçaram e esfrangalharam a sua humanidade, tendo como única recompensa vergonha e fiasco.

A isto junta-se extrema injustiça e impiedade, oculta debaixo do rigor dos resultados. Com os níveis a que chegaram os recordes, o fracasso acontece por milésimos de segundo, centímetros, queda na pirueta, pequeno deslize, ligeira indisposição. Esse nada deita a perder anos de trabalho brutal, que valem zero. E o injustiçado, que se escravizou voluntariamente, nem sequer pode protestar contra o cronómetro, a fita métrica e evidência dos árbitros. Só tem de desaparecer e tentar outra vez, se ainda tiver idade.

Isto aponta outra evidente falha da mística: desporto é para jovens saudáveis. Uma fé que apenas dá sentido à vida a alguns durante uns anos, não presta. Os apóstolos defendem-se dizendo que desporto é para toda a vida, sendo a alta competição apenas dos mestres, como os mosteiros e eremitérios na religião. Mas no desporto, ao contrário da religião, vitória e fama fazem parte da mística. A falsidade da tese vê-se na vida posterior dos grandes atletas.

Tirando o pequeno punhado de superestrelas que vive da celebridade, à esmagadora maioria dos desportistas, mesmo grandes campeões, espera-os anos de nostalgia, anonimato, até miséria, pois muitos desperdiçaram a juventude sem aprender uma profissão útil. A mística tenta esconder a verdade, celebrando glórias passadas, mas ela por vezes emerge, como no filme Belarmino (Fernando Lopes, 1964) ou nas notícias recorrentes de ex-campeões que vendem as medalhas para comer.

É verdade que estes são precisamente os pontos em que toca o espírito olímpico. Ao contrário dos campeonatos, os Jogos dirigem-se a amadores, pessoas que praticam desporto por desporto, não por obrigação. Participar é mais importante do que vencer ou bater recordes. Esta é a teoria, muito longe da realidade. Repetidamente se ouvem os sumo sacerdotes lamentar a perda do espírito olímpico. Em grande medida, os Jogos são apenas mais um campeonato, para os mesmos profissionais que batem o circuito. Mas o mal estava na origem: se apenas interessa a prática, porquê criar medalhas e podium?

O desporto é uma excelente actividade humana, como a arte ou ciência, mas, como elas, não suporta ser erigida em finalidade de vida. O desporto só é desporto se for praticado por desporto.