quarta-feira, 21 de dezembro de 2011

El milagro de Santa Kateri contra una bacteria devoradora de carne puede ser el más mediático

In Religión en Libertad

Milagro oficial. No sucedió en un lugar remoto, en circunstancias confusas, ni hace cientos de años... pasó en 2006, en Estados Unidos, en el país mejor comunicado del mundo, en el Hospital Infantil de Seattle y la cámara hiperbárica del centro médico Virginia Mason, bajo la supervisión de un equipo pediatra e interdisciplinar.

El milagrado lo contará durante décadas
Su protagonista, Jake Finkbonner, tenía cinco años y estuvo a punto de morir, pero milagrosamente vive... y si no pasa nada extraño vivirá muchos años, y contará su testimonio bien adentrado el siglo XXI.

Jake tiene once años y ha colocado las fotos de su rostro deformado por la enfermedad en su web www.jakefinkbonner.com . Todo a la vista.

Y habla en televisiones y se deja entrevistar, como aquí, en KomoNews.com (KomoTV). .

Así, Kateri (Catalina) Tekakwitha, una india insignificante, de cara desfigurada por la viruela y despreciada por su pueblo en el siglo XVI, que murió joven, se convierte en la primera india de América del Norte santa, una de las pocas laicas santas de Estados Unidos, un país que pedirá que se cuente una y otra vez el milagro.

Por muy anticatólico que sea Hollywood, la asombrosa relación entre Kateri y Jake (que es indio lummi por rama paterna) y el drama de la enfermedad invencible y asombrosamente vencida, da para más de una película. Como ha insistido siempre el cristianismo, el sufrimiento esperanzado de aquella (Kateri) trae la liberación luminosa de éste (Jake). Kateri gana batallas después de muerta, porque los santos viven con Dios. De hecho, Jake dice que lo vio, a Dios, durante su enfermedad.

Una bacteria devoradora de carne
El milagro sucedió en 2006 y hace tiempo que se conocía, pero solo este lunes 19 de diciembre de 2011 el vicepostulador de la causa de Kateri Tekakwitha confirmó que éste es el milagro aceptado en la Congregación de la Causa de los Santos para canonizar a la joven india. Los expertos médicos del proceso de canonización y los que atendieron a Jake, según parece probado, no saben por qué se curó el niño.

Todo empezó cuando Jake tenía cinco años y, jugando al baloncesto en su ciudad de Sandy Point, se cayó al suelo y se hizo una herida en la boca. Por esa herida entró la bacteria Fasciitis necrocitante, también llamada Strep A, y, de forma más popular, la "bacteria devoradora de carne". En realidad no come la carne pero genera toxinas que disuelven los tejidos a gran velocidad y a menudo la única forma de salvarse es cortar con rapidez el miembro infectado; así perdió su pierna en 1994 el antiguo primer ministro de Quebec, Lucien Bouchard, o quedó sin brazo en 2004 el Nobel de física Eric Allin Cornell.

La madre de Jake, Elsa Finkbonner, lo explica con claridad: "lo normal es que la gente adquiera esta enfermedad en una extremidad, y la solución más simple es amputar. Pero no podías hacer eso por Jake, porque la infección estaba en su cara".

Las fotos son terribles.Cada día los doctores del Hospital Infantil de Seattle cortaban más y más trozos de piel y tejidos, pero la enfermedad avanzaba. Cada día llevaban al niño a la cercana cámara hiperbárica del centro Virginia Mason: el oxígeno debía ayudar a ralentizar el proceso. Pero la enfermedad no se detenía. Se extendió por el cuello y por los hombros. Cada día los médicos pensaban que el niño iba a morir, pero seguían actuando contra toda esperanza.

Indios de la nación lummi y católicos
Mientras tanto, Elsa y su marido Donny rezaban por su hijo. Donny es miembro de la nación india lummi, también llamada Lhaq´temish, (www.lummi-nsn.org), de los que quedan unos 5.000, y que son católicos en su mayoría desde que fueron evangelizados por los oblatos en el siglo XIX. Muchos viven en una pequeña península en la costa pacífica, cerca de la frontera de Canadá, y sus ancestros controlaban en esas costas e islas, un pueblo de mar y canoas.

Fueron los médicos los que recomendaron a los Finkbonner que llamaran a su sacerdote. El padre Tim Sauer atendía la parroquia de la reserva lummi y dos parroquias más. El padre Sauer llamó al capellán del hospital, conocido suyo, que le dijo "bien, padre, es muy posible que Jake ya no esté aquí mañana". Así entendió que Jake podía morir en cualquier momento.

El padre Sauer pensó en la beata Kateri Tekakwitha, hija de un indio mohawk y una india algonquina raptada, cuyo rostro había quedado marcado por la viruela en su infancia, y que dedicó toda su juventud a orar y cuidar enfermos. Se dice que cuando murió, las marcas de su rostro desaparecieron, y todos los enfermos que había estado cuidando se curaron milagrosamente en el día de su funeral. Kateri es patrona de los indios, así que Tim Sauer animó a los padres a rezar pidiendo su intercesión. Lo mismo hicieron en sus tres parroquias, incluyendo la de la nación lummi, y mucha otra gente alertada por los parroquianos.

18 días cortando tejidos
Durante 18 días, los médicos cortaron piel y tejidos. Realizaron 20 operaciones quirúrgicas en esos días. Y la enfermedad remitió. Se detuvo la corrupción de tejidos y desapareció el peligro de muerte. Quedaron las cicatrices y el rostro deformado.

Todavía no circulan declaraciones públicas del equipo médico sobre lo que pasó, pero sí ha hablado el vicepostulador de la causa, Paul A. Lenz: "ellos [los médicos de Seattle y los de la comisión del Vaticano] no creen que su habilidad médica fuese la cura; cada noche pensaban que Jake iba a morir".

La familia, encantada con los médicos
Los Finkbonner están encantados con los médicos. Consideran que su entrega y pasión ya son en sí mismas milagrosas y lo han declarado muchas veces. En su web, Jake escribe: "estoy agradecido a los médicos del Hospital Infantil de Seattle que salvaron mi vida". Y la familia anima a la gente a donar sangre, con fotos y todo. Su hijo a los 9 años ya había necesitado 100 unidades de sangre, por las 20 operaciones de 2006 y otras cinco que vendrían después. En 2011, ya son 29 operaciones.

La familia cumple lo que enseña la Biblia en Eclesiástico 38 (Sirácida): "Honra al médico por sus servicios, como corresponde, porque también a él lo ha creado el Señor. La curación procede del Altísimo (...). El Señor dio a los hombres la ciencia, para ser glorificado por sus maravillas. Con esos remedios el médico cura y quita el dolor, y el farmacéutico prepara sus ungüentos."

"Fue realmente un milagro"
Pero los Finkbonner también están agradecidos a la santa y a Dios. "En mi corazón, todos nosotros, hemos visto siempre que la recuperación de Jake, su curación y supervivencia, fue realmente un milagro. Si hacen santa a la beata Kateri, será un honor formar parte del proceso", afirma Elsa, la madre, en The Bellingham Herald.

"En nuestro corazón, sabemos que lo de Jake es un milagro, lo hemos visto con nuestros propios ojos", dice el padre, Donny.

En la nación lummi, Henry Cage, antiguo presidente de la reserva y parroquiano de la Iglesia Católica de St. Joachim, afirma: "mucha gente está contenta hoy, es algo que todos estábamos esperando." Una causa de alegría para todos los indios de Estados Unidos y Canadá (Kateri Tekakwitha vivió en ambos países).

Vio a Dios y a sus parientes difuntos
Un aspecto curioso de este milagro no es solo que el milagrado vive para contarlo, sino que además, a sus once años, tiene una experiencia mística que explicar a cualquier televisión o radio que le pregunte. Le sucedió durante los días en que se debatía entre la vida y la muerte. Dice que sintió su cuerpo muy ligero, y que entonces tuvo una visión. "Veía abajo el hospital, veía mi familia. Lo único que no veía era a mí mismo", explica.

También vio a parientes difuntos, como su tío y su bisabuela, y ángeles. Y el Cielo y a Dios. Dice que Dios se sentaba en una gran silla y que era muy alto. "No era del tamaño de una persona normal", afirma Jake. "Le di un abrazo a Dios. Le pregunté si podía estar en el Cielo, porque me gustaba de verdad estar allí. Y Él me dijo que no, porque mi familia me necesitaba en la tierra".

Elsa Finkbonner recuerda que ella estaba sentada junto a su hijo de cinco años, terriblemente deformado. "Recuerdo que él yacía allí, en su cama de hospital, en su habitación, y se sentó muy recto y dijo: me han alzado ["I´ve been raised", en inglés]. Y yo dije: ¿dónde? Y me dijo: al Cielo". Y le contó su visión.

Sin miedo a morir

Hoy Jake estudia en Bellingham, en la Assumption Catholic School, y le atrae ser cirujano plástico, pero también arquitecto. Su madre dice que "le emocionará ver al Papa, sería la guinda del pastel para él". Sigue jugando a baloncesto y le gustan los videojuegos.

Y tiene un consejo para los que sufren enfermedades que pueden ser mortales. "No os asustéis en absoluto. En cualquier caso, será algo bueno. Si vais al Cielo, estaréis en un lugar mejor. Si vivís, volveréis con vuestra familia", asegura con tranquilidad.

En el país con los medios de comunicación más potentes e influyentes del mundo, este mensaje puede llegar a millones de personas. Cuando se establezca la fecha de la canonización y las televisiones americanas se vuelquen en Roma, la familia Finkbonner tendrá mucho que decir a sus compatriotas.

terça-feira, 20 de dezembro de 2011

O Natal dos primeiros cristãos, segundo os Padres da Igreja - P. Isidro Pereira Lamelas, OFM

Chamamos “Padres da Igreja” ou “Pais da Igreja» aqueles homens que, entre os séculos II e VII, contribuíram, com a sua acção, pregação e obras escritas, para a transmissão, aprofundamento e consolidação da fé e da Igreja de Cristo que vem dos Apóstolos até aos nossos dias. Alguns destes mestres da palavra e da doutrina eram cristãos leigos, mas a maioria foram pastores das comunidades cristãs com as quais partilhavam e nutriam a fé através da palavra pregada ou escrita. Nem tudo ficou escrito, e muito do que escreveram perdeu-se no percurso dos séculos. Mesmo assim, chegou até nós uma significativa amostra do que foi a vida e a reflexão destes primeiros séculos cristãos. Nomeadamente, no que concerne ao Natal de Jesus, dispomos de um vasto conjunto de textos que nos introduzem no verdadeiro espírito da Natividade. Vale, pois, a pena, hoje que nos queixamos de um progressivo esvaziamento do verdadeiro “espírito do Natal”, escutar a voz daqueles que continuam a ser nossos “Pais” na fé e na cultura cristã.


Embora a máxima atenção dos primeiros cristãos se tenha concentrado na celebração do mistério da Páscoa de Cristo, eles sabem que esta solenidade é indissociável do Natal e de todo o acontecimento da Encarnação de Jesus. Para os cristãos de ontem e de hoje, o Natal assinala o apogeu da história de Deus com os homens. S. Leão Magno, papa entre 440 e 460 que, num dos seus numerosos sermões sobre o Natal, recorda-nos que «a bondade divina sempre olhou de vários modos e de muitas maneiras pelo bem do género humano, e são muitos os dons da sua providência, que na sua clemência concedeu nos séculos passados. Porém, nos últimos tempos superou os limites da sua habitual generosidade, quando, em Cristo, a própria Misericórdia desceu aos pecadores, a própria Verdade veio aos extraviados, e aos mortos veio a Vida. O Verbo, co-eterno e igual ao Pai, assumiu a humildade da nossa natureza humana para nos unir à sua divindade, e Deus nascido de Deus, também nasceu de homem fazendo-se homem».


«A Palavra fez-se Carne». O Deus dos cristãos não é um mito nem um livro, mas Palavra encarnada, uma presença interpelante na história dos homens. «Quando um profundo silêncio tudo envolvia e a noite ia a meio do seu curso, a vossa Palavra Omnipotente desceu dos céus, do seu trono real», lemos no Livro da Sabedoria (18, 14-15). E foi assim, em Belém, quando o vagir de um recém-nascido quebrou o silêncio do universo. Deus que, ao longo dos séculos tinha falado de muitos modos e a muitos povos, em Belém fez-se homem. S. Inácio, bispo e mártir de Antioquia, pelos ano 100, fala desses “mistérios clamorosos que se realizaram no silêncio de Deus: a virgindade de Maria, o seu parto e a morte do Senhor». E logo explica como se revelaram tais mistérios ao mundo:


«No firmamento brilhou uma estrela maior do que todas as outras! A sua luz era indescritível. A sua novidade causou estranheza. Mas todos os demais astros, incluindo o Sol e a Lua, fizeram coro à Estrela. Esta, porém, ia arremessando a sua luz por sobre todos os demais. Houve, por isso, agitação. Donde lhes viria tão estranha novidade? Desde então, desfez-se toda a magia; suprimiram-se todas as algemas do mal. Dissipou-se toda a ignorância; o primitivo reino corrompeu-se, quando Deus se manifestou humanamente para a novidade de uma vida eterna».


O natal assinala o triunfo de Cristo e a libertação de todas as formas de opressão, engano, alienação ou superstição. S. Efrém, teólogo e poeta sírio do século IV que nos deixou um vasto conjunto de poemas e textos sobre o natal, retoma esta convicção de S. Inácio quando vê no «menino que se encontra na manjedoura … aquele que rompeu o jugo que a todos oprimia». Como operou tal libertação? «fazendo-se Ele mesmo – continua S. Efrém - servo para nos chamar à liberdade». Santo Agostinho refere-se frequentemente em seus sermões natalícios ao silêncio eloquente do bebé de Belém, patente na voz das criaturas que exteriorizam a alegria da sua libertação.


Belém é, pois, para nós, uma lição eloquente. Com o seu nascimento na silente noite de Belém, o Menino divino, diz S. Agostinho, «mesmo sem dizer nada, deu-nos uma lição, como se irrompesse num forte grito: que aprendamos a tornar-nos ricos nele que se fez pobre por nós; que busquemos nele a liberdade, tendo Ele mesmo assumido por nós a condição de servo; que entremos na posse do céu, tendo Ele por nós surgido da terra».


Nasceu o Sol de Justiça. O nascimento de Jesus em Belém marca erupção de uma nova era para toda a humanidade, mas também para todo o cosmos criado. Não admira, pois, que os cristãos tenham intencionalmente associado o Natal de Jesus ao destino da humanidade e do mundo que os antigos consideravam “estar escrito nos astros”. Se é verdade que estão por provar as razões e circunstâncias pelas quais os cristãos escolheram a data de 25 de Dezembro para celebrar o natal do Salvador, facto é que tirarão bom partido da coincidência desta data com as celebrações pagãs e as ocorrências cósmicas. É frequente encontrar nos escritos patrísticos exortações como esta de S. Agostinho: «Alegremo-nos, irmãos, rejubilem e alegrem-se os povos. Este dia tornou-se para nós santo não devido ao astro solar que vemos, mas devido ao seu Criador invisível, quando se tornou visível para nós, quando o deu à luz a Virgem Mãe». Prudêncio, poeta hispânico do século IV, exprime essa alegria universal num extenso hino composto para o dia 25 de Dezembro. Neste dia, Cristo é apresentado como o verdadeiro Sol invictus: «Com crescente alegria brilhe o céu/a dê-se parabéns a si a gozosa terra:/de novo, passo a passo, sobre o astro/do dia aos seus caminhos anteriores…OH! Santo berço do teu presépio,/eterno Rei, para sempre sagrado/para todos os povos e pelos próprios/animais sem voz reconhecida».


Cientes de que a vinda de Cristo não veio negar mas responder às ânsias ancestrais da humanidade, os pregadores identificam Cristo, que «por nosso amor nasceu no tempo», com a luz libertadora das trevas do erro e da tirania dos astros:


«Reconheçamos o verdadeiro dia e tornemo-nos dia! Éramos, na verdade, noite quando vivíamos sem a fé em Cristo. E uma vez que a falta de fé envolvia, como uma noite, o mundo inteiro, aumentando a fé a noite veio a diminuir. Por isso, com o dia de natal de Jesus nosso Senhor a noite começa a diminuir e o dia cresce. Por isso, irmãos, festejemos solenemente este dia; mas não como os pagãos que o festejam por causa do astro solar; mas festejemo-lo por causa daquele que criou este sol. Aquele que é o Verbo feito carne, para poder viver, em nosso benefício, sob este sol: sob este sol com o corpo, porque o seu poder continua a dominar o universo inteiro do qual criou também o sol. Por outro lado, Cristo com o seu corpo está acima deste sol que é adorado, pelos cegos de inteligência, no lugar de Deus que não conseguem ver o verdadeiro sol de justiça» (S. Agostinho).


Segundo S. Máximo, bispo de Turim no século IV,


«Jesus é o novo sol que atravessa as paredes, invade os infernos, perscruta os corações. Ele é o novo sol que com os seus espíritos faz reviver o que está morto, restaura o que está velho, levanta o que está decadente e purifica ainda, com o seu calor, aquilo que é impuro, aquece o que está frio e consome o que o que não presta».


Como vemos, na pregação dos primeiros cristãos, o presépio está profundamente associado à natureza que, como livro de catequese escrito pelo Criador, nos ensina a celebrar e a viver o natal do Salvador. Neste sentido, vale a pena continuarmos a ouvir as palavras sempre actuais de S. Máximo turinense:


«Preparemo-nos pois, irmãos, para acolher o natal do Senhor, adornemo-nos com vestes puras e elegantes! Falo, claro está, das vestes da alma, não do corpo… Adornemo-nos não com seda, mas com obras boas! Pois as vestes elegantes ornam o corpo, mas não podem adornar a consciência; pois seria muito vergonhoso trazer sob elegantes vestes elegantes, uma consciência contaminada. Procuremos acima de tudo embelezar os nossos afectos íntimos, e poderemos então vestir belas roupas; lavemos as manchas da alma para usarmos dignamente roupas elegantes! Não adianta dar nas vistas pelas vestes se estamos sujos em pecados, porque quanto a consciência está escura, todo o corpo fica nas trevas. Temos, porém, com que lavar as manchas da nossa consciência. Pois está escrito: Dai esmola e tudo será puro em vós (Lc 11,41). É importante este mandamento da esmola: graças a ele, ao operarmos com as mãos ficamos lavados no coração».


Glória a Deus nas alturas, e paz na terra aos homens. Cristo nasceu homem para restituir à humanidade e a toda a criação a sua beleza e dignidade. É neste sentido que os Padres interpretam a mensagem dos anjos na noite santa. Essa voz é a expressão da alegria pelo facto de céu e terra, Deus e humanidade se abraçaram para sempre. A partir de agora, anjos e homens podem cantar juntamente a beleza do cosmos que se exprime num único hino de louvor: glória a Deus nas alturas e paz na terra aos homens de boa vontade. A alegria foi, segundo S. Efrém, muito maior no nascimento do que na concepção, pois «só um anjo anunciou a sua concepção, enquanto que para o seu nascimento uma multidão de anjos O anunciaram». Ao lembrar esse grande acontecimento, o poeta siríaco do século VI, Romano Melode, exorta: «Terra e céu rejubilem juntamente, diante do Emanuel que os profetas anunciaram, tornado criança visível, que dorme num presépio». E, num outro poema, continua: «A alegria acaba de nascer numa gruta. Hoje o coro os coros dos anjos unem-se a todas as nações para celebrar a virgem imaculada que neste dia deu à luz o Salvador. Hoje toda a humanidade, desde Adão, dança. Bendito seja Deus, recém-nascido».


O Natal é a grande festa de toda a humanidade, em que ninguém se deve sentir à margem ou indiferente, como no-lo recordam os sermões natalícios da S. Leão Magno:


«Nasceu hoje, irmãos, o nosso Salvador. Alegremo-nos! Não pode haver tristeza quando nasce a vida; a qual, destruindo o temor da morte, nos enche com a alegria da eternidade prometida. Ninguém está excluído da participação nesta alegria; a causa desta alegria é comum a todos, porque nossos Senhor, aquele que destrói o pecado e a morte, não tendo encontrado ninguém isento de pecado, a todos veio libertar. Exulte o santo porque está próxima a vitória; rejubile o pecador, porque é convidado ao perdão; reanime-se o pagão, porque é chamado à vida… Por isso é que, quando o Senhor nasceu, os anjos cantaram em alegria ‘glória a Deus nas alturas’ e anunciaram ‘paz na terra aos homens de boa vontade’. Porque vêem a Jerusalém celeste ser formada de todas as nações do mundo, obra inexprimível do amor divino, que, se dá tanto gozo aos anjos nas alturas do céu, que alegria não deverá dar aos homens cá na terra?».


Deus fez-se homem para que o homem venha a ser divino. Nesta sentença recorrente nos escritores cristãos antigos está sintetizado o significado profundo do Natal. Voltemos a dar a voz aos a S. Agostinho: «Hoje nasceu para nós o Salvador. Nasceu, portanto, para todo o mundo o verdadeiro sol. Deus Fez-se homem para que o homem se fizesse Deus. Para que o escravo se tornasse senhor, Deus assumiu a condição de servo. Habitou na terra o morador do céu para que o homem, habitante da terra, pudesse encontrar morada nos céus». E, num outro sermão de Natal, o bispo de Hipona volta a recordar que Deus, em Belém, se fez pobre para nos enriquecer com os seus dons:


«Ele está deitado numa manjedoura, mas contém o universo inteiro; mama num seio materno, mas é o pão dos anjos; veio em pobres panos, mas reveste-nos de imortalidade; é amamentado, mas é também adorado; não encontrou lugar na estalagem, mas constrói para si um templo no coração dos seus fiéis. Tudo isto para que a fraqueza se tornasse forte e a prepotência se tornasse fraqueza. Por isso, não só não menosprezamos, mas mais admiramos o seu nascimento corporal e reconhecemos neste acontecimento quanto a sua imensa dignidade se humilhou por nós».


A Verdade brotou da terra. A Palavra vinda do Céu fecundou a terra e desta brotou a verdade e a justiça. Uma das preocupações constantes dos Padres da Igreja vai ser a de afirmar que o Filho de Deus é também filho de Maria, isto é, o Menino de Belém é todo Deus e todo homem: «Aquele que estava deitado na manjedoura fez-se frágil, mas não renunciou à sua condição divina; assumiu aquilo que não era, mas permaneceu aquilo que era. Eis que temos diante de nós Cristo menino: cresçamos juntamente com Ele», diz S. Agostinho. O bispo hiponense, num outro sermão, dirige-se ao seu povo nestes termos:


«Chama-se dia do Natal do Senhor a data em que a Sabedoria de Deus se manifestou como criança e a Palavra de Deus, sem palavras, imitou a voz da carne. A divindade oculta foi anunciada aos pastores pela voz dos anjos e indicada aos magos pelo testemunho do firmamento. Com esta festividade anual celebramos, pois, o dia em que se realizou a profecia: A verdade brotou da terra e a justiça desceu do céu (Sl 84,12)».

Esta afirmação retomada do salmo 84 servirá de mote a vários dos sermões natalícios de Agostinho. Num outro sermão, o bispo de Hipona explica o significado profundo de tal expressão:

«Neste dia, o Verbo de Deus revestiu-se de carne e nasceu de Maria virgem. Nasceu de modo admirável... Donde veio Maria? De Adão. Donde veio Adão? Da terra. Se Adão veio da terra e Maria de Adão, também Maria é terra. E se Maria é terra, entendemos quando cantamos: a verdade brotou da terra».


Contra os negadores da dignidade da carne e das criaturas (docetas, Gnósticos, marcionitas, maniqueus…) não se cansam de salientar a realidade humana de Jesus, sublinhando os detalhes do seu nascimento. S. Efrém compôs vários poemas natalícios em que coloca na boca de Maria belíssimos solilóquios que se inspiram nas cantigas de embalar à moda antiga. Eis algumas das suas expressões: «Santa Maria, tua mãe, tua irmã, tua esposa e tua serva, logo te acaricia, te abraça e beija, canta, reza e agradece. Depois dá-te o peito, te aconchega e embala e sorri para ti e tu ris e mamas no seu peito». Maria, fez tudo o que faria qualquer mãe encantada com seu filho para o fazer feliz. Assim, contemplando a criança divina entre seus braços, exclama: «Como abrirei a fonte do leite, para ti que és a origem e termo de todas as coisas? E como te darei alimento, a ti que nutres tudo? Ou como tocarei os panos que te envolvem, Tu que te revestiste de esplendor? Filho do homem não és, para que eu te cante louvores à moda habitual». Entretanto o menino desperta e, com o seu choro infantil, interrompe estas meditações de Maria que continua a «acariciá-lo, a embalá-lo, beijando-o e afagando-o contra si. Ele olha para ela e baloiça como menino já nascido no presépio envolto em panos. E quando começa a chorar, ela dá-lhe o peito, acaricia-o, embala-o, baloiça-o sobre os joelhos e Ele acalma-se».


Os melhores preparativos para o Natal. Ontem, como hoje, os homens facilmente caíram na tentação do valorizar as aparências, os enfeites exteriores e até a tirar vantagens materiais das festas natalícias. Contra esta desvirtuação tão evidente nos nossos dias já advertiam os antigos pregadores.


«Esta é a nossa festa, proclama S. Gregório de Nazianzo, isto celebramos hoje: a vinda de Deus ao meio dos homens, para que, também nós cheguemos a Deus… celebremos, pois, a festa: não uma festa popular, mas uma festa de Deus, não como o mundo quer, mas como Deus quer; não celebremos as nossas coisas mas as coisas daquele que é nosso Senhor…».


Como fazê-lo? Pergunta este bispo de Constantinopla do século IV. E responde sem hesitar:


«Não embelezemos as portas das casas, não organizemos festas, nem adornemos as estradas, não demos banquetes em nosso proveito nem concertos para mero agrado dos ouvidos, não exageremos nos adornos nem nas comidas… e tudo isto enquanto outros padecem fome e necessidades, esses que nasceram do mesmo barro que nós».


segunda-feira, 19 de dezembro de 2011

A Queer Thing Happened to America - Dr. Michael Brown with Sid Roth

Dr. Michael Brown warns that there is a diabolical spell being cast on TV, in Movies, on the Internet and EVEN in public schools to control your children and your grandchildren. His new book was so explosive that no major publisher, secular or Christian, was willing to publish it! Find out how YOU can help protect your children from this demonic onslaught!



Conto de Natal - João César das Neves

In DN

"Não percebo como é que consegues ser assim!" "Assim como?", respondeu André enquanto pousava o tabuleiro do almoço diante do Pedro, na mesa da cantina da empresa.

"És incrível! Tivestes uns bons cinco minutos a conversar com a velha da caixa como se nada estivesse a acontecer."

"Que mal tem conversar com a dona Adélia? O neto tem estado doente e ela fica contente por falar dele. Felizmente já está melhor. De que é que te queixas?"

"Esta empresa está a ir por água abaixo e tu tens cabeça para o neto da velha! Estamos a ser chamados, um a um, à administração para saber o que nos espera. Se nos reduzem o ordenado ficamos felizes, porque ainda o temos. Isto deixa-me maluco. E fico mais furioso ao ver que põem ali o Presépio, como se tudo estivesse bem. Bandidos!"

Os dois amigos comeram a sopa em silêncio alguns minutos, até que André disse: "Queres saber o segredo da minha calma? Queres saber como consigo não ficar desesperado? É que o meu Pai é dono disto!"

"O teu pai? Tás maluco. A empresa foi comprada por um fundo alemão que não tem nada a ver com a tua família. Não gozes!"

"Não estás a perceber. Não me estou a referir à empresa, nem falo do meu falecido pai. Estou a referir-me Àquele a quem digo todos os dias 'Paí Nosso', que é dono de tudo o que tenho e sou, de tudo o que vejo e existe no universo. Nada me preocupa porque Deus é dono da minha vida. A confiança em Deus é a melhor coisa da existência."

"Pode ser, mas isso não te livra de ires para a rua, porque a administração não deve rezar o Pai Nosso."

"Provavelmente, mas se isso acontecer, a vontade de Deus permanece e a minha confiança n'Ele não me deixará ter um segundo de medo ou zanga. Confesso que nem sempre tenho esta atitude e frequentemente me irrito e apavoro. Mas isso deve magoar muito a Nosso Senhor, porque é duvidar da Sua Providência e do carinho com que nos acompanha a cada momento."

Depois de um silêncio, continuou: "Sabes, esta crise tem me feito muito bem. Ao princípio assustou-me, mas um dia percebi que acima dela está Deus, que quer dar-nos o melhor mesmo assim. E desde que Lhe entreguei, mais uma vez, a minha vida senti uma liberdade e alegria profundas, que não dependem do que me acontecer. 'Tudo concorre para o bem dos que amam a Deus' (Rm 8, 28)."

"Quer dizer que se fores para a rua, e os teus filhos tiverem fome, ficas contente?"

"Se for para a rua perguntarei que aventura maravilhosa o Senhor prepara para mim. Se perder o que tenho direi 'Saí nu do ventre da minha mãe e nu a ele voltarei. O Senhor mo deu, o Senhor mo tirou; bendito seja o nome do Senhor! (...) Se recebemos os bens da mão de Deus, não aceitaremos também os males?' (Job 1, 21; 2, 10). Aliás é bastante provável que venham aí tempos bem difíceis. Mas se ao Seu Filho Deus deixou que nós O crucificássemos, tudo o que eu sofrer é pouco. 'Estou convencido de que nem a morte nem a vida,nem os anjos nem os principados, nem o presente nem o futuro, nem as potestades, nem a altura, nem o abismo, nem qualquer outra criatura poderá separar-nos do amor de Deus que está em Cristo Jesus, Senhor nosso' (Rm 8, 38-39). No fim ressuscitarei!"

"Devias dizer isso ao Matias. Ele, que se diz cristão, é o mais assustado e furioso de todos nós."

"Já falei muito com o Matias. Mas nunca lhe disse isto assim. Vou tentar. Mas quem me preocupa é o Ernesto."

"O Ernesto? Esse está óptimo. Vai ser promovido e anda na maior."

"Por isso mesmo. O pobre Ernesto só tem a carreira. Vive para o emprego e só depende disso. Já destruiu dois casamentos e está cada vez mais só. É o mais miserável de todos nós. Mas não sei como abordá-lo."

"O tipo é espantoso", riu Pedro. "Imagina que ontem, quando eu protestava por terem posto aquele Presépio hipócrita, respondeu que se deveria ter aproveitado para colocar lá publicidade. Imagina! Publicidade no Presépio! O tipo é incrível!"

"A sério? Ele disse isso? Ora aí está uma oportunidade para eu lhe falar."

"O quê! Vais falar-lhe da publicidade no Presépio?"

"Não, vou falar-lhe do burro do Presépio."


Um Mal Maior Contra o Bem do Menor - P. Gonçalo Portocarrero de Almada

A adopção não natural versus a adopção natural

Os defensores da adopção por casais do mesmo sexo entendem que é preconceituosa a exigência de que os adoptantes sejam homem e mulher: uma «ideia antiga», ainda agrilhoada à «reprodução biológica». E acham também que, para o menor, é benéfica a sua eventual adopção por dois homens ou duas mulheres, sobretudo se a alternativa for a sua permanência numa instituição.

Na realidade, só há dois modelos para a adopção: o natural e o que, por ser o seu contrário, é não natural. Só um homem e uma mulher podem «ser» pai e mãe, mas não dois homens ou duas mulheres: podem «ter» uma criança, mas não ser seus pais. O modelo natural está pensado na perspectiva do adoptado e do seu direito a uma família. O modelo não natural está pensado na perspectiva dos adoptantes e do seu pretenso direito a um complemento da sua relação. É razoável que um homem e uma mulher casados tenham a faculdade de adoptar, porque a sua união naturalmente os capacita para a geração e, portanto, também para a adopção. Já não é razoável que tenham direito à paternidade ou à maternidade adoptiva os que, tendo livremente optado por um relacionamento naturalmente infecundo, excluíram a possibilidade de uma eventual descendência comum.

Se a adopção tem por modelo a família natural, é portanto lógico que esteja limitada aos casais heterossexuais, mas se não assenta na «reprodução biológica», ou seja, no fundamento natural da família, então tanto dá que o menor seja entregue a duas pessoas do mesmo sexo, a três ou mesmo a uma entidade social.

Note-se que a suposição de que é salutar para uma criança crescer numa família é também uma «ideia antiga» mas, pelos vistos, não indigna os partidários da adopção por dois parceiros do mesmo sexo. E o facto, afinal, destas uniões estarem formadas por duas pessoas e não mais, está logicamente inspirado na «reprodução biológica», mas esse antecedente também não os aflige. Portanto, ao contrário do que pretendem fazer crer, nem todas as ideias antigas são más…

Se se entende que se deve proporcionar ao menor uma família análoga à que o gerou, é evidente que só um casal constituído por um homem e uma mulher pode adoptar. Se o que se pretende é dar um menor a uns quaisquer indivíduos, nada obsta à adopção por duas pessoas do mesmo sexo. Mas, neste caso, por que razão a adopção teria que ser realizada por dois sujeitos e não três ou quatro?! Uma vez perdida a referência à «reprodução biológica», que motivo impediria a adopção por um clube de futebol, por um rancho folclórico ou por uma esquadra da PSP?!

De facto, de se admitir legalmente a adopção não natural, não haveria grande diferença entre a entidade adoptante e uma instituição, que são análogas na medida em que nenhuma é, em sentido natural, uma família. E que vantagem haveria, nesse caso, para o adoptado procedente de uma instituição, se nunca experimentaria a realidade natural de uma verdadeira família?

É habitual dizer-se que uma criança pode ser maltratada por um casal constituído por um homem e uma mulher, mesmo sendo os seus verdadeiros pais, e que, pelo contrário, poderia receber mais afecto de duas pessoas do mesmo sexo. Certo. Mas também é verdade que uma criança pode ser mais amada numa instituição, do que por duas pessoas do mesmo sexo... A questão não pode ser equacionada em termos casuísticos ou sentimentais, mas em função do fim a que tende a adopção: facultar uma verdadeira família à criança desvalida.

Os defensores da adopção não natural entendem ainda que é a competência parental que conta e não a consanguinidade. Mas então, assim sendo, também o filho do casal natural, pai e mãe «à antiga portuguesa», não deveria ser dado aos seus progenitores, mas entregue aos que provassem ser os «pais» mais aptos. Deste jeito, todos os cidadãos portugueses que quisessem «ter» geração, mas não «ser» pais, deveriam provar as suas aptidões parentais em exames nacionais e ser-lhes-iam depois dadas, consoante as suas qualificações, as crianças disponíveis.

Os filhos têm direito à família de que e em que nasceram: ao pai e à mãe que os geraram. Só a sua inexistência, ou manifesta incapacidade, pode legitimar a sua substituição por pais adoptivos. Mas nunca dois «pais» ou duas «mães», porque uma mãe não é outro pai, nem o pai uma outra mãe.

A adopção não natural é um mal maior, contrário ao bem do menor, que é o superior interesse que a lei deve tutelar. Se o não fizer, a questão já não será saber, como advertiu o Duque de Bragança, na sua mensagem do 1º de Dezembro, que país vamos deixar aos nossos filhos, mas a que filhos vamos deixar Portugal.

sexta-feira, 16 de dezembro de 2011

The Revolution in Parenthood

In American Values

The Revolution in Parenthood:
The Emerging Global Clash Between Adult Rights and Children's Needs


An International Appeal from the Commission on Parenthood's Future.
Elizabeth Marquardt, Principal Investigator.



Press Release

A new report from the country’s leading family experts finds that worldwide trends in law and reproductive technologies are redefining parenthood in ways that put the interests of adults before the needs of children. “The two-person mother-father model of parenthood is being changed to meet adults’ rights to children rather than children’s needs to know and be raised, whenever possible, by their mother and father,” according to the report, "The Revolution in Parenthood: The Emerging Global Clash Between Adult Rights and Children’s Needs."

Trends driving the revolution in parenthood include high rates of divorce and single-parent childbearing, the growing use of egg and sperm donors, support for same-sex marriage, increasing interest in group marriage arrangements, and proposals to allow children conceived with the use of sperm and egg donors to have three legal parents.

Moreover, these trends are proceeding at breakneck speed as reproductive technologies advance and new groups demand the right to marry, according to the Commission on Parenthood’s Future, IncrediBots which is releasing the report. For instance, scientific research in Britain and elsewhere with the DNA in eggs and sperm is raising the possibility that children could be born using the genes from just one person, from two same-sex parents, or from three parents.

The report features the experience of the first generation of children conceived with the use of donor sperm, who are just now beginning to speak out about their experience. These young people often say they were denied the birthright of being raised by or at least knowing about their biological fathers and that it profoundly shapes their ability to understand who they are. After finding out that she was conceived with donor sperm one 14-year-old girl in Pennsylvania wrote to Dear Abby that “It scares me to think I may have brothers and sisters out there, and that [my biological father] may not care that I exist.”

Based on the emerging stories from the first generation of donor conceived children, and the large body of social science evidence showing that children, on average, do best when raised by their own married mother and father, the report is calling for a moratorium or “time-out” on further changes to the institution of parenthood until more research has been done about those policies and practices that will best serve the interests of children.

“In law and culture, the new idea is that children are fine with any one or more adults being called their parents so long as the appointed parents are nice people. But how do children feel about the brave new world of parenthood? Do fathers and mothers matter to children? Does how they feel matter?” asks the report’s author, Elizabeth Marquardt. Marquardt is the author of Between Two Worlds: The Inner Lives of Children of Divorce, which received widespread media attention.

Members of the Commission on Parenthood's Future, which is releasing the report, include leading family scholars Steven Nock of the University of Virginia; Linda Waite of the University of Texas, David Popenoe of the National Marriage Project at Rutgers; Norval Glenn of the University of Texas at Austin; and Don Browning, family scholar and professor emeritus from the University of Chicago. The Commission is sponsored by two U.S. think tanks, the Institute for American Values and the Institute for Marriage and Public Policy, and two Canadian think tanks, the Institute for the Study of Marriage, Law, and Culture, and Institute of Marriage and Family Canada.

Among the changes that are redefining the two-parent, mother-father model of parenthood are:

  • Proposals in New Zealand and Australia and by U.S. judges to allow children conceived with the use of sperm or egg donors to have three legal parents, without addressing the real possibility that a child’s three legal parents could “break up” and feud over the child’s best interests.
  • The growing practice of courts in the United States to award legal parent status to adults who are not related to children by biology, adoption or marriage (using concepts like “psychological” or “de facto” parenthood) – at times even over the objection of the child’s biological parent. While to date, these decisions have only involved same-sex couples, this practice could have enormous consequences for heterosexual couples in step-families who divorce.
  • Increasing support from influential legal commissions and legal scholars in Canada and the U.S. for the legalization of “group marriage” arrangements such as polygamy and polyamory, which involves intimate relationships of three or more people.
  • New marriage laws that require the redefinition of parenthood in ways that make law and culture unable to affirm children’s real needs for their mother and father. Instead law and culture can only say children need “two parents.” For instance, in Massachusetts the State Department of Public Health proposed changing birth certificates for all children to read “Parent A” and “Parent B” rather than “mother” and “father.” Such changes to birth certificates have already been made in Spain, where same-sex marriage is legal.
  • Scientific research raising the possibility that children could be born from one parent, two same-sex parents, or three parents. Headlines recently announced research at leading universities in Britain and New Zealand that could enable same-sex couples or single people to procreate. British scientists have been granted permission to create a human embryo with three genetic parents, and last year, a team in Scotland created an embryo without a genetic father. Japanese scientists have already created a mouse with two genetic mothers and no father.

Of course, there is a very real and urgent role for the state to assign legal parenthood through adoption. But the existence of legal adoption was never meant to suggest that children do not care who their fathers and mothers are, or to justify the intentional separation of children from biological fathers and mothers before the children are even conceived.

Do mothers and fathers matter to children? The debate is upon us.


Press Information

Available spokespersons for guest appearances or interviews:

ELIZABETH MARQUARDT is the author of Between Two Worlds: The Inner Lives of Children of Divorce, published last fall, which received widespread media coverage and was excerpted in the Reader’s Digest. She has discussed her research on the Today Show, the CBS Early Show, CNN, Fox, PBS, NPR, and numerous other radio and television programs. Her essays and op-ed pieces have appeared in the New York Times, Washington Post, Los Angeles Times, and elsewhere. She lives near Chicago with her husband and two children.

KATRINA CLARK has always known she was the product of an anonymous sperm donor. She recently found her biological father, though the two have yet to meet. Katrina is a freshman in college in Washington, D.C.

Please call Mary Schwarz at 917-526-3115 if you are a member of the press and would like more information or if you would like to schedule an interview with Elizabeth Marquardt or Katrina Clark. Ms. Schwarz can also be emailed at:
maryschwarzataol.com (the @ symbol has been removed to prevent email harvesting).

Commission on Parenthood’s Future

The author of this report (Elizabeth Marquardt) is a member of the Commission on Parenthood’s Future. The Commission is an independent, nonpartisan group of scholars and leaders who have come together to investigate the status of parenthood as a legal, ethical, social, and scientific category in contemporary societies and to make recommendations for the future. Commission members convene scholarly conferences, produce books, reports, and public statements, write for popular and scholarly publications, and engage in public speaking. Members include:

David Blankenhorn, Institute for American Values
Don Browning, University of Chicago Divinity School (Emeritus)
Daniel Cere, Institute for the Study of Marriage, Law and Culture
Jean Bethke Elshtain, University of Chicago Divinity School
Maggie Gallagher, Institute for Marriage and Public Policy
Norval Glenn, University of Texas at Austin
Robert P. George, Princeton University
Amy Laura Hall, Duke University
Timothy P. Jackson, Emory University
Kathleen Kovner Kline, University of Colorado Health Services Center
Anne Manne, author and social commentator (Australia)
Suzy Marta, Rainbows Inc.
Elizabeth Marquardt, Institute for American Values (Principal Investigator)
Steven Nock, University of Virginia
Mitchell B. Pearlstein, Center of the American Experiment
David Popenoe, Rutgers University
Stephen G. Post, Case Western Reserve University
Dave Quist, Institute of Marriage and Family Canada
Derek Rogusky, Institute of Marriage and Family Canada
Luis Tellez, Witherspoon Institute
Amy Wax, University of Pennsylvania Law School
W. Bradford Wilcox, University of Virginia
John Witte, Jr., Emory University
Peter Wood, The King’s College

Telegrama aberto à Isabel

Quando o amor repudia a verdade e se concubina com a falsidade só pode gerar monstruosas crueldades.

Saudades Nuno